TÚ CREAS TUS PROPIAS OPORTUNIDADES

Estoy convencida que todo depende de uno. De lo que uno ponga de si para que suceda. Si nos quedamos a esperar a que suceda sin poner nada de nosotros, nunca va a suceder. Por eso creo que cada uno creamos nuestras propias oportunidades. Te invito a seguir leyendo en la nota.

Cuando hablamos y/o escribimos expresamos lo que somos, nos dejamos escuchar y/o leer por nosotros mismos y por otras personas. Una palabra, una frase puede significar mucho más de lo que nos ponemos a analizar. Qué se dice y cómo se dice nos construye a diario, nos hace ser. Tomar decisiones o no tomarlas (inevitablemente al no tomarlas también las estamos tomando) también nos hacer ser.

Escucho la frase:
-“No quiero hacerlo”
Inmediatamente pregunto:
-¿Por qué?
-“Porque no quiero que no me salga”.
Qué respuesta tan llena de sentido. Con sólo sacar una palabra la frase cambiaría por completo:
-“Quiero hacerlo”
-¿Por qué?
-“Porque quiero que me salga”.

Entonces vuelvo a preguntar:
-¿Y si estuvieras seguro de que podrías hacerlo, lo harías?
Respuesta inmediata:
-“Sí, pero no lo estoy, de lo único que estoy seguro es de lo que tengo ahora”.
-¿Cuánta probabilidad hay de que te salga y cuánta de que no te salga?
-“mmm, 50% y 50%

-Es decir que si te quedaras con el 50% del no ni siquiera lo intentarías, si te quedaras con el 50% del sí, al menos lo intentarías. ¿Y si yo te diría que el no ya lo tenés, buscarías el otro 50%?

Tengo una remera que dice: “Tú creas tus propias oportunidades” Gracias a Nico y Eva de aprendices del camino por haber creado una remera tan llena de vida y por habérmela regalado. 🙂

Ser libre

Proclamo día a día esa frase porque creo firmemente en ella, porque soy una convencida de que esas oportunidades aparecen cuando buscamos ese 50% del cual no conocemos nada, del cual no estamos seguros y el cual quizá nos desequilibre. Pero es ese animarse a buscarlo el que hará que seamos nosotros mismos quienes creemos nuestras propias oportunidades.

¿Sos de las personas que busca poder hacerlo? o ¿sos de quienes creen que no van a poder y no lo intentan? ¿alguna vez creíste que no ibas a poder, lo intentaste y pudiste? Te invitamos a que nos dejes tus comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 
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Feliz cumple sueño – 1 año de vivir viajando en bicicleta

Cumplimos 1 año de vivir viajando. Queremos compartir algunas reflexiones que nos surgen al mirar para atrás y vernos tan iguales y tan diferentes. Estamos convencidos que los sueños se pueden hacer realidad si uno realmente lo desea y pone todo de sí para que suceda. Te invitamos a leer la nota y a contagiarte un poquito de nuestra experiencia.

Hoy cumplimos un año de un sueño vivido:

Vivir viajando en bicicleta!!!

Queremos compartir junto a vos un poquito de todo eso que sentimos antes y durante nuestro nuevo estilo de vida. Esperamos acompañarte en tu camino para que vos también puedas vivir eso que soñás!!!  

Cuando todo se desdibuja

En la ciudad todo parece ir en cámara rápida. El reloj indica el tiempo restante para llevar a cabo eso que aún no hicimos –y debemos hacer-. Los días se borronean en el calendario casi sin percibirlos. Deberes y obligaciones etiquetan a un ciudadano moldeado monótonamente. No hay lugar para cuestionamientos. Familia, estudios, trabajo, casa, mascotas, celular, auto, –comprar, tener, ser-.
Ese mundo me pertenecía -¿o yo a él?-.
Cuestionar todo aquello con lo que uno se crió y lo cual parece totalmente normal y aceptable no es nada fácil. Mi niñez, adolescencia y parte de la adultez trascurrieron en un escenario sin sobresaltos: ir al colegio, estudiar una carrera universitaria y trabajar fueron los patrones establecidos. Me costó muchísimo salirme de mi estructura, pero en un momento acepté la realidad:

La vida sedentaria de ciudad y calendarios no estaba hecha para mi –al menos no por ahora-. Viajar y transformarlo en estilo de vida era lo que más deseaba.

Ser libre

Deseo – miedo – preguntas

Un deseo cargado de interminables preguntas:

¿Es posible vivir viajando –o es sólo para hippies o ricos-?, ¿estoy preparada?, ¿será lindo?, ¿será muy difícil?, ¿y si me pasa algo?, ¿de qué voy a vivir?, ¿podré trabajar en el camino?, ¿si no me gusta?, ¿si me muero de hambre o frío?, ¿y si no me puedo bañar?, ¿por cuánto tiempo lo haré?, ¿y después?…

Deseo y miedo se disputaban mi futuro –y mi presente-.
Entre todas esas incertidumbres apareció Nico.

Parece que el universo nos topó y teníamos mucho en común: cuestionar la vida rutinaria pero no animarnos a dejarla ir. Llegó con un deseo vivo que latía fuerte: hacer un viaje largo en bicicleta. Me lo contó y enseguida me invité a acompañarlo. Los signos de preguntas se triplicaron en mi cabeza pero mi deseo de vivir viajando iba tomando forma.
Dos años y medio fueron necesarios para desarmar ese rompecabezas que nuestra vida común y corriente nos había regalado. Como niños casi recién nacidos y cargando un baúl de recuerdos, enseñanzas, aprendizajes, momentos, etiquetas, pre-conceptos, y todo nuestro ser, nos lanzamos hacia un mundo nuevo y desconocido:

VIVIR VIAJANDO EN BICICLETA

Nuestro deseo se convirtió en delirio, fue motivo de cargadas, risas irónicas, cuestionamientos y hasta de sabias afirmaciones:

“Es muy peligroso, no se puede viajar en bicicleta” “¿Vos en bicicleta?, te volvés a la semana” “No vas a poder hacer ni 100 km” “No te va a gustar, esa vida no es para vos” “Mirá que si viajás así en muchos lugares no te vas a poder bañar, vas a tener que ir al baño a los yuyos…” “Mirá que vivir en pareja es súper difícil y vos vas a tener que convivir durante todo el día”

Ellos no nos creían y nosotros que hoy cumplimos 365 días de este nuevo estilo de vida también nos cuesta creer…

No podemos creer que: 

Seamos tan pocas las personas que nos cuestionemos el estilo de vida que la mayor parte de la población lleva. Nos estábamos perdiendo algo tan sano, lleno de vida, de energía, de hermosos momentos. Haya tantas maneras distintas de vivir, muchísimas costumbres y hábitos que desconocíamos -y aún lo hacemos-. En tan poco tiempo hayamos vivido y sentido tantas nuevas y lindas cosas. Las personas con las que el camino nos cruzó fueron tan excelentes, nos dieron tanto. Actualmente vivimos con la plata que nos deja la venta de postales.
Nos adaptamos a dormir en carpa, a ir al baño en los yuyos, a no saber dónde vamos a dormir, a pedalear 80 o 100 km por día sin fundirnos, a cocinar en un camping, a convivir las 24hs, a no tener una cama (fija), a extrañar, a no tener horarios, a que no nos importe qué fecha es. Dormimos en la casa de muchísimos desconocidos. Tantas personas nos hayan ayudado desinteresadamente. Conocimos gran parte de Argentina, Chile y Uruguay gracias a nuestras dos piernitas. El camino nos dé tanto. Nos quieran hacer creer que las personas son malas -cuando nosotros vivimos todo lo contrario-. 

No podemos creer lo lindo que es viajar en bicicleta, que vivir viajando hoy es nuestro estilo de vida y que algo súper loco nos haga tan feliz.

Animarse a soñar y hacerlo realidad

Seguramente muchas personas –que conocemos o no- hayan o estén pasando por una situación similar a la nuestra:
Desear mucho algo pero por miedo –propio o ajeno- no animarse a realizarlo.
Lo nuevo y desconocido siempre causa pánico e incertidumbre, da lugar a que todos opinen –aunque ninguno de todos ellos sepa de qué habla- y permite que traten a uno de loco, raro o valiente. La realidad es que uno no sabe lo que va a pasar –y menos si es algo que nunca hizo-.
Estaría buenísimo que todas las personas nos animemos a hacer eso que tanto deseamos –y nos causa tanto miedo-. 

Y sí… fallamos, no nos gusta, no era lo que esperábamos, nos hace mal…
Y sí… nos encanta, nos cambia la vida para bien, es lo mejor que nos pasó en la vida…

No importa los y si… lo importante es que si uno realmente lo desea tiene que animarse, poner todo de sí para que así suceda.
El futuro nadie lo sabe, pero es preferible equivocarse habiéndolo intentando y no quedarse en lo conocido y seguro perdiéndose de intentar vivir un sueño o deseo.
No importa cuál sea, por más mínimo, es un deseo propio y nadie ni nada debería arrebatarlo.
La vida es una y cada uno es su protagonista. Mirarla de lejos y dejarla pasar no tiene ningún sentido.
Animémonos a desear y hacerlo real.

Camino a Garganta del Diablo – Tilcara

Hoy festejamos nuestro primer año de un sueño que se hizo realidad. Somos felices de haberlo intentado. Y estamos convencidos que se puede!

Esperamos ser un ejemplo de que la vida hay que vivirla y queremos contagiar a más personas a animarse a desear y hacerlo realidad.

¿Vos, te animaste a cumplir tu sueño? ¿Tenés un sueño pero no te animás a llevarlo a cabo? ¿Cuál es? Te invitamos a dejarnos tus comentarios abajo para compartir tu experiencia con otros lectores y/o viajeros.
Además, si te gustó la nota te invitamos a compartirla en las redes sociales. Gracias! Hasta la próxima!. 

De Carmelo a Colonia – pedaleo vs calor (Round 2)

Los días de pedaleo en pleno enero en Uruguay fueron bastante agotadores. Especialmente desde Carmelo a Colonia. Además, en Colonia no nos sentimos bienvenidos. En esta nota te lo contamos.

Es verano y el sol está cada vez más fuerte. Nos está costando muchísimo pedalear con este calor. Prácticamente es él quien decide por nosotros. Hoy les presentamos el segundo round de pedaleo vs calor, una lucha que parece ser muy larga. 

De Carmelo a Colonia

De Carmelo a Colonia son sólo 80km así que decidimos hacerlo en un día. Salimos tipo 7.30 para aprovechar algunas horas con el sol más suave. Los primeros kilómetros es un camino muy lindo, todo arbolado y, por ende, con mucha sombra. Lo que me extrañó es que había bastante subida.
No sé por qué pero mi idea de Uruguay era que es un país de 100% llanura, sin subidas ni bajadas y casi sin desnivel del camino. Un pre-concepto que no sé de dónde salió, pero era totalmente erróneo. Nico ya conocía el camino porque lo había pedaleado dos veces. Cuando empiezo a sentir las subidas le digo a Nico…

“Che, ¿hay mucha subida acá?”
“No, hasta Montevideo es todo plano, después sí empiezan a haber subidas y bajadas. Debe ser esta nomás”.
“Ah, genial.. porque con este calor!!! No quiero subida!!!”

Pasaban los kilómetros y la llanura no llegaba. Todo el camino era subida y bajada.

El concepto de llanura de Nico

Subidas, bajadas y un calor insoportable

Subidas en las que íbamos a 6/7 km/h y bajadas en las que llegábamos a 30/35 km/hs. El calor continuaba tan intenso como los días anteriores -cuando estábamos en la playa-.
Hicimos 20 km paramos a comer y dormir la siesta en una sombra, estuvimos un poco más de dos horas. Decidimos seguir camino para que no nos agarre la noche. Hicimos 10 kilómetros más y yo iba cada vez más lento.
Nuestro almuerzo no había sido fruta –como lo hacemos casi siempre que pedaleamos-, sino sándwich de queso y tomate. Se ve que me cayeron muy pesados, no pude hacer la digestión. Me sentía pesada y ya no aguantaba el calor.

“Yo me quedo acá, no puedo más! Me duele la panza, no me siento bien. Necesito agua, sombra y dormir”.

Ante el panorama obviamente que a Nico no le quedó otra. Después de un ratito me dice:

“La verdad que parece como si hubiésemos pedaleado todo el día, no doy más”.

Pedimos agua fría en una casa y un posible lugar para armar la carpa. Nos indicaron una placita y allá fuimos. Nos quedamos varias horas tirados a la sombra casi sin hablar. Cuando estábamos por armar campamento apareció un chico y nos invitó a su casa, donde nos podríamos bañar y armar la carpa. Obvio que aceptamos sin dudarlo! Allá fuimos.
No sólo nos bañamos y armamos la carpa sino que conocimos a su linda familia, tuvimos unas lindas charlas, comimos algo y después sí a descansar para continuar pedaleo tempranito –para evitar el sol fuerte de medio día-.

Gracias por todo!!!

Esta vez no nos para ni la lluvia

Eran las 6.50 am y estábamos listos para continuar pedaleo. Unos minutos antes de salir se larga a llover –una lluviecita muy leve-. Y claro, era la primera vez en casi un año que habíamos logrado armar todo en 1hs y 20 minutos y tan temprano estábamos listos para salir. Decidimos arrancar igual.
La verdad que en verano la lluviecita es un placer –al menos si no es muy fuerte y no dura mucho rato-. Hasta el momento hemos preferido pedalear con lluvia que con sol. Sí, nosotros que decíamos que con lluvia no pedaleábamos, ahora la consideramos un placer. Tuvimos lluvia, sol fuerte, viento en contra, viento a favor, subidas, bajadas, poca sombra, pero tipo 13hs ya estábamos en Colonia.

Colonia – Un lugar para dormir 1

Nos habían dicho (varias personas) que no vayamos al “camping” porque está en una zona peligrosa donde siempre hay robos. Unos chicos que también viajan en bici nos habían pasado el dato que ellos se habían quedado en el Centro de Deportes. Preguntamos para ir directo para ahí. Como centro de deportes nadie lo conocía, nos dieron unas indicaciones de algunos clubs de deportes y un posible lugar donde seguro nos podíamos quedar. Y ahí empezó la recorrida de lugares para ver dónde podíamos dormir.

Llegamos! Con una leve lluviecita

Entramos a preguntar a un club y no nos dejaron. Nos dijeron que en el Campus quizá nos dejaban. Fuimos al Campus, a la oficina de deporte. Preguntamos para quedarnos y nos respondieron:

 “No, las habitaciones están todas llenas”.

“¿Y poner la carpa en algún lado?”

 “Sí, la pueden poner ahí” –no lo dice muy convencido y nos señala la parte de debajo de una escalera (de un estadio).

 “Ok, buenísimo! Gracias”

En ese momento estaba lloviendo bastante fuerte así que nos quedamos bajo un techo y “chusmeamos” el lugar. A dos oficinas de donde habíamos estado hablando con el señor vemos una habitación de 8 o 9 cuchetas, todas vacías. Comenzamos a sospechar que nos habían mentido. Bueno, ya fue, al menos podemos dormir acá en la carpa. Nico fue a consultar por una ducha porque era lo que más deseábamos.

“Te hago una consulta, ¿habrá alguna ducha donde nos podamos bañar?”

“No, están todas ocupadas” –con mala onda-.

“Bueno, ¿pero después?. ¿Hasta cuando estarán ocupadas?”

“Dos semana más van a estar ocupadas”.

“Ok, gracias”.

Al parecer, nuestra presencia no les agradaba ni medio. Queríamos consultar los e-mails porque habíamos mandado algunas solicitudes de Couchsurfing y teníamos que ver si nos habían respondido. Miramos desde el celular y había varias redes, todas con clave. Una de las redes era del lugar donde estábamos porque la señal era excelente. Preguntamos la contraseña pero nos dijeron que no tenían wifi.

Decidimos seguir recorriendo la ciudad a ver si conseguíamos un lugar donde nos recibieran mejor y sino volver y armar la carpa ahí.

Colonia – Un lugar para dormir 2

Fuimos a los bomberos y nos responden que no podíamos quedarnos ahí -con muy mala onda-. Buscamos un wifi y teníamos la contestación de un chico que nos decía que sí, que nos recibía en su casa a 10km de Colonia, pero no había puesto dirección, teléfono ni nada. Le escribimos y nos quedamos un rato esperando a ver si contestaba.

Pasaron las horas y no hubo respuesta. Mientras tanto comimos algo, recorrimos un poco la ciudad –con las bicis cargadas-, nos duchamos.
Donde se amarran los veleros hay duchas públicas, uno compra la ficha y se puede bañar. En enero de 2016 está 49 pesos uruguayos, (32 pesos argentinos al cambio que estaba en Colonia).

Se hizo la noche y no conseguimos un lugar mejor dónde armar la carpa. Al hostel no queríamos ir porque nos parecía muy caro. Volvimos al Campus para armar la carpa en donde nos habían dejado. Había tres hombres cuidando el lugar. Nos dijeron que no estaban autorizados. Llamaron al director a ver qué decía:

No es posible que acampen acá se puso firme el director y el sereno que lo trasmitió.

“¿Qué onda? Hace casi un año que estamos viajando, es la primera vez que no somos bienvenidos en ningún lado.“ No entendíamos muy bien qué estaba ocurriendo.

Colonia – Un lugar para dormir 3

Nos fuimos a la policía a explicar la situación y pedir un lugar seguro para acampar. Nos dijeron que ahí tampoco se podía pero nos ofrecieron dejar las bicis en su cochera hasta el otro día y nosotros irnos a acampar al “camping peligroso” (aclararon que sólo ocurre hurtos y, generalmente, cuando uno deja las cosas solas). Nos atendieron dos policías mujeres y fueron las primeras personas con las que hablamos que nos contestaron de muy buen modo e intentaron ayudarnos.
Ir a ese camping (después de todo lo que nos habían dicho) no estaba en nuestros planes. Nos dijeron que vayamos a consultar a prefectura pero que no creían que nos dejen acampar ahí.
Luego nos terminaron diciendo que había como un “convenio” con los hoteles y hostels de no permitir acampar. También aclararon que si poníamos la carpa en la playa no iba a pasar nada:

“Prefectura de noche no controla. A nosotros no nos interesa si acampan o no. Mañana levantan todo temprano y listo”.

La tercera fue la vencida…

En realidad sería “ilegal” acampar en la playa. Y nos daba un poco de “miedo” el hecho de estar solos ahí, más que nada por las bicis. Creo que nos habían hecho una idea de una Colonia insegura que no era tan así. Cuando a uno que está acostumbrado a la inseguridad -de ciudades como La Plata o Buenos Aires (donde es posible que te apunten con un arma para robarte)- nos dicen que es medio peligroso y ya nos creemos cualquier cosa.
Dimos un par de vueltas más y terminamos durmiendo en la playa. La verdad que estuvo muy tranquilo, no pasó nada de nada. Vuelvo a insistir que creo que nos generaron un miedo por algo que realmente no existe, al menos no en la zona más turística.

Parece que Colonia es una ciudad preparada para el turista -no para el viajero-. No nos sentimos bienvenidos.
Pero mucho no nos importó, al día siguiente la recorrimos a pie y descubrimos que es una muy linda ciudad para conocer.

¿Pedaleaste de Carmelo a Colonia? ¿Cómo fue tu experiencia? ¿Como te recibió Colonia? Te invitamos a dejar tus comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 

Uruguay – pedaleo vs calor (round 1)

El calor de Entre Ríos y Uruguay en enero nos pudo. Es realmente agotador pedalear con tanto calor. En esta nota te contamos qué hicimos y te damos algunos datos útiles si querés acampar en Carmelo.

Luego del incidente en el puente Zárate Brazo Largo y de los días de recorrida fotográfica por Gualeguaychú, continuamos camino rumbo a Uruguay. Hace 10 días que estamos del otro lado del charco y sólo hemos pedaleado 80km pero ya avanzamos 309km. En esta nota te contamos los detalles de estos días súper calurosos y el por qué de nuestra vagancia a pedal.

Puente internacional Argentina-Uruguay por Gualeguaychú

Treinta kilómetros separan la ciudad de Gualeguaychú –Entre Ríos, Argentina-, con el puente internacional que une Argentina-Uruguay. Tardamos un poquito más de dos horas en llegar y parecía que habíamos pedaleado como ocho. Estábamos totalmente agotados, agobiados por el calor. Yo, además, estaba con bastante dolor de panza. 

Tuvimos que frenar en la aduana de los camiones para hacer dedo porque no dejan pasar el puente ni a peatones ni a ciclistas. Frenamos en la sombra, justo en el paso de los vehículos y cada vez que pasaba una camioneta Nico les hacía seña. Generalmente frenaban y le pedíamos si nos podían cruzar el puente. Muchísimos dijeron que no, ponían alguna excusa.
Dos horas después, un señor Uruguayo frenó y se ofreció a llevarnos. Ya en ese momento no queríamos pedalear más, y mi dolor de panza aumentaba. Ese día habíamos pensado llegar hasta Mercedes porque nos habían dicho de un lugar posible para pasar la noche. Le preguntamos si nos podía acercar hasta ahí y accedió con gusto. 

Carmelo

¿Somos fáciles de convencer?

Al señor le gustaba hablar mucho así que prácticamente no hubo minutos de silencio. Salvo yo que iba media moribunda atrás y de vez en cuando metía algún bocado. Entre tanta conversación. 

“¿Qué camino quieren hacer?”
“Y… dormiremos en Mercedes y si mañana estamos bien seguiremos para Nueva Palmira y de ahí a Carmelo. Queremos hacer toda la costa.”
“Ahhh… ¿Y para qué van a Mercedes?”
“La idea era pedalear hasta ahí porque ya sabemos de un lugar posible para dormir. Pero bueno, no nos sentíamos bien como para seguir pedaleo. Venimos de unos días de muchísimo calor que nos están matando! Necesitamos playa!”
“Ahh… pero entonces vénganse conmigo a Carmelo. Ahí pueden acampar frente a la playa. Es muy lindo, tranquilo. Y adelantan todo esto que no hay nada…”

Con Nico nos miramos. La propuesta del señor no estaba en nuestros planes, pero nos tentaba muchísimo. Continuó…

“En Mercedes no hay nada. En Nueva Palmira está el puerto. Pero ninguna de las dos es muy linda… si quieren playa es mejor ir hasta Carmelo.
En tres horas estamos ahí. Los llevo para la playa. Se instalan con su carpita y descansan frente al río. Es muy tranquilo.
Bueno, yo recién los conozco. Van a pensar que este viejo les quiere organizar la vida. Hagan lo que ustedes quieran.”

En mi cabeza se disputaban dos imágenes bien claras:

Imagen 1: Pedaleando, cagada de calor, penándola bajo el rayo del sol, tirándome agua en la cabeza para soportar el calor. Tomando agua a temperatura casi lista para el mate. Pedaleo pesado de no más de 15km/h.

Imagen 2: playa, sol, río, camping, leer un libro, tranquilidad, escribir, atardeceres…

“¿Qué decis, Nico? –le pregunto-.

“Y… la verdad que está tentadora la propuesta. Yo estoy harto del calor. No puedo más. Lo sufro. Necesito agua. Quiero playa. No sé, a mi me tienta”
“Sí, a mi también me tienta… pero vinimos a pedalear Uruguay. Estamos en verano, el calor va a seguir. Aunque si acá no hay mucho… podríamos empezar directo desde allá. Después de varios días de descanso y de disfrutar la playa.”
“Y sí, yo iría”
“Yo también” “Ok, vamos hasta Carmelo” –seguía con dolor de panza pero mi tono de voz pareció florecer desde mi interior cuando la imagen 2 ganó la pelea.

Después de unas horas llegamos a Carmelo.

Carmelo 

El señor nos dejó en el camping. Habló con un encargado y tiró la onda para que, como éramos amigos de él, no pagáramos. Nos dejó su nombre y dijo que cualquier cosa lo nombráramos. Lo conocía todo el mundo y no íbamos a tener problema.

Qué lindo!!!! Playa!!!!! Descargamos las bicis y nos fuimos a armar campamento. No pasaron ni cinco minutos y se levantó un viento terrible!!! Se volaba todo! Sí, fue la maldición que nos tiró la bici por haberla abandonado. Tuvimos viento como una hora más hasta que calmó y quedó una tardecita divina, la bici nos había perdonado ;).

Qué placer. Realmente necesitábamos estar ahí. No nos arrepentimos ni un solo segundo. Nos quedamos casi una semana disfrutando la tranquilidad de Carmelo.
Hubo playa, sol, sombra, calor, agua, arena, libro, escritura, pelis, nuevos amigos. 

Aprovechamos a vender postales –habíamos cambiado sólo $300 nuestros antes de cruzar con la idea de llegar y trabajar para solventar el camino-. Uruguay está caro así que habíamos ido con la idea que si vendíamos nos quedábamos, sino nos íbamos porque no íbamos a tener plata. Por suerte vendimos. Y después de unos días a pleno disfrute, decidimos continuar camino.

DATOS ÚTILES:

Aclaración: los datos son de enero de 2016

CAMPING

En Carmelo hay dos campings ubicados en la zona de la Playa Seré.
Camping libre: es como un parque abierto y uno puede poner la carpa donde quiera. No hay control de ningún tipo.
Camping pago: está en la zona dónde se amarran los veleros y cruceros. Depende de hidráulica.
En enero de 2016 cuesta 321 pesos uruguayos por carpa más la ducha que cuesta 49 pesos uruguayos (es con sistema de ficha). Es un lugar cercado, durante el día se mantiene la puerta abierta pero por la noche las cierran y queda vigilancia.

CAMBIO

El cambio en Gualeguaychú y en Carmelo (en el puerto) está 1 peso argentino 1,8 pesos uruguayos. En Colonia está 1 peso argentino 1,5 pesos uruguayos.

Pedalear por Uruguay

Escribimos una guía de viaje para pedalear por la costa uruguaya que va desde Montevideo hasta el Chuy. Esperamos te sirva. 

¿Conocés Carmelo? ¿Qué lugar recomendarías conocer? Te invitamos a dejar tus comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 

 

¿Qué hacer en Montevideo? – Uruguay

Montevideo es una ciudad con muchísimo para conocer. Escribimos una guía con los lugares turísticos más destacados que te servirá si tenés ganas de dar un paseo por la capital uruguaya.

Montevideo es una ciudad capital que poco tiene que ver con las grandes capitales que habitan Sudamérica. Si bien es grande, es bastante tranquila y aún mantiene el orden y respeto por el otro. Escribimos una guía sobre qué hacer en Montevideo, detallando los lugares turísticos. Además, incluimos algunos datos útiles

Puerta de la ciudadela

 

¿Qué hacer en Montevideo?

CARNAVAL

Si visitas la ciudad entre enero y marzo y preguntás qué hacer en Montevideo, seguramente te responderán conocer el carnaval. Montevideo festeja el carnaval más largo del mundo ya que, hacen presentaciones durante todos los meses del año.
El Carnaval uruguayo se caracteriza por los espectáculos de murgas, parodistas, humoristas, revistas y comparsas que se desarrollan tanto en los tablados barriales, como en el Teatro de Verano donde se celebra el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas. 

Para más información consultar su página web 

LA RAMBLA

La rambla es uno de los mayores atractivos que recorre casi toda la ciudad. Es una avenida situada sobre la costanera del Río de La Plata. A lo largo se encuentran varias de las principales playas, entre ellas: Pocitos, Ramirez, Malvin, Buceo y Carrasco. Además, conecta la capital con los balnearios o poblados que le siguen.
Es el lugar elegido por los Montevideanos para disfrutar un lindo día al aire libre, realizar deporte, tomar mate, reunirse con amigos, entrenar, pasear, pedalear.
Gran parte de la rambla tiene bici-senda permitiendo pedalear sin problema disfrutando una vista espectacular.

Rambla

PARQUE RODÓ

El parque Rodó es el más conocido y visitado en Montevideo. Tiene un gran área verde, un espacio de juegos infantiles, un pequeño lago artificial y una zona de restaurantes. Al igual que la rambla, este es un lugar elegido para tomar mate, charlar, hacer deporte, etc.
A sus alrededores se encuentra el Teatro de verano, el Museo de Artes Visuales, la Facultad de Ingeniería y un parque de diversiones que es un gran atractivo para los niños.

CIUDAD VIEJA

La ciudad vieja es uno de los lugares turísticos más mencionados cuando uno consulta qué hacer en Montevideo. Es el casco histórico de la ciudad. En su origen fue un barrio residencial pero actualmente funciona como centro financiero del país. Hay numerosas empresas, ministerios, bancos, oficinas estatales, etc. Por la noche abren sus puertas restaurantes, boliches, pubs, bares. Además, funcionan varios hostel y hoteles que invitan a alojarse a turistas de todo el mundo.

Caminar por sus calles te permite conocer algunos de los edificios históricos de la capital uruguaya así como visitar varios de los lugares de interés: Mercado del Puerto, Cabildo, Teatro Solis, Catedral Metropolitana, Puerta de la Ciudadela, Peatonal Sarandí, Museo Histórico Nacional, Museo Torres García, Museo de Arte Precolombino e Indígena, entre otros.

Palacio Salvo

MERCADO DEL PUERTO

Originalmente era un mercado de frutas, verduras y carnes que abastecía las embarcaciones que atracaban en el puerto de la ciudad. Actualmente mantiene su fachada antigua y es un punto turístico inevitable. Convida al turista con un amplio paseo gastronómico –tanto dentro como fuera del mercado-. Se ofrecen todo tipo de comidas típicas, especialmente pescados o parilladas –con carne vacuna-.

Mercado del Puerto

PLAZA INDEPENDENCIA

Es la plaza principal ubicada en uno de los extremos de la avenida 18 de julio. Aquí se encuentra un monumento al prócer José Gervasio Artigas y la Puerta de la Ciudadela –antigua puerta de la muralla que protegía la ciudad en la época colonial-. Marca el inicio de la calle peatonal Sarandí, que conduce al centro de la Ciudad Vieja.
Alrededor de la plaza se visualizan el Palacio Salvo, la Presidencia de la República, el Teatro Solis.

PEATONAL SARANDÍ

Como dijimos, comienza en la Puerta de la Ciudadela que divide la ciudad moderna con la ciudad vieja. Sobre la peatonal se puede ver varios artista callejeros exponiendo su arte. Aquí se encuentran numerosos comercios, ferias, lugares para comer, etc.

TEATRO SOLIS

Fue inaugurado en 1856 siendo el principal escenario artístico de Uruguay. La programación de sus salas incluye espectáculos sinfónicos, líricos y dramáticos, el teatro de prosa y la Comedia Nacional.
Se pueden realizar visitas guiadas que recorren las salas de espectáculos y las demás instalaciones significativas del edificio. Las visitas que se hacen en los horarios de la mañana cuentan con actores que realizan intervenciones itinerantes durante el recorrido.
Para más información sobre el teatro recomendamos visitar su página web.

Teatro Solis

AVENIDA 18 DE JULIO

Es la avenida principal donde se encuentran los principales edificios históricos de la ciudad. Comienza en la Plaza Independencia y finaliza en el Bulevar Artigas en el barrio Tres Cruces.
Es la avenida más comercial, en ella se encuentran varios restaurantes, bares, cines, teatros, comercios, plazas. Uno de los grandes atractivos es visitar la plaza Fabini, conocida popularmente como plaza del Entrevero. Además de su reconocida escultura –que da nombre al lugar- por las tardecitas se puede encontrar a personas mayores bailando tango.
Otro atractivo es la fuente de los candados. Las parejas suelen acercarse a “sellar” su amor colocando un candado con fecha en las rejas de la fuente. Luego, muchos tiran las llaves dentro de ella. Se pueden apreciar candados de todo tipo, tamaño y color; la mayoría con iniciales o nombres.

plaza del Entrevero

FERIA TRISTÁN NARVAJA

Montevideo se caracteriza por realizar ferias callejeras en distintos barrios de la ciudad. Una de las más conocidas es la Tristán Narvaja que se realiza en esta misma calle los días domingos. En ella se puede encontrar desde frutas, verduras y otros comestibles hasta antigüedades, libros, “chatarras”, electrónica, etc.
La gente del lugar dice que podés encontrar “hasta lo que menos te imagines”.

MAM

Es el mercado agrícola de Montevideo, pero no es un simple mercado sino que es un lugar muy lindo para conocer. En él se venden productos frescos, alimentos no-perecederos, frutas y verduras, etc. Hay una gran oferta gastronómica y además es un lindo lugar para tomar algo en una cafetería o sitio de comidas.
Además, se realizan distintos tipos de eventos y/o actividades: baile, fútbol, cocina, música, etc. Para conocer un poco más del lugar recomendamos visitar su sitio web

FERIA DE FRUTAS Y VERDURAS

En la mayoría de los barrios de la ciudad se realizan feria de frutas y verduras, de buena calidad y a buen precio. Para quienes viajan como viajeros, no como turistas, éste puede llegar a ser un dato importante. Depende en el barrio donde te estés alojando, consultá a la gente local qué días y horarios hay alguna feria cerca.

Fuente de los candados

DATOS ÚTILES

Moneda:

Peso uruguayo (UYU), se puede cambiar en cualquier casa de cambio. En febrero de 2016 el cambió era:

1U$D – 31 pesos uruguayos

1 real – 7 pesos uruguayos

1 peso argentino – 2,6 pesos uruguayos

Alojamiento:

Al ser una ciudad grande, hay distintos tipos de alojamiento para todo gusto y bolsillo. Lo que te recomendamos es que primero te asesores en qué barrio preferis quedarte y luego busques alojamiento por barrio. Si usás couchsurfing, funciona muy bien. 

Gastos:

Uruguay es un país poco más caro que otros países de América Latina. Lo que notamos es que los precios varían mucho de un mercado a otro. Lo ideal si viajás con poco presupuesto es averiguar precios antes de comprar. Las ferias de frutas y verduras suelen tener los mejores precios.
Montevideo es una de las ciudades que tiene mejores precios. Cuando te vas alejando de la capital y acercándote a las playas turísticas los precios aumentan. 

Transporte:

Terrestre: la terminal de ómnibus se llama Tres CrucesAcá podés consultar horarios y tarifas de colectivos. Además podés contactar con las diferentes empresas de ferrys para viajar a Buenos Aires (Buquebus, SeaCat, Colonia Express, Cacciola).

Aéreo: En Montevideo está el Aeropuerto de Carrasco. Consultá acá

Bicicleta: por lo general en todo el país el ciclista es bastante respetado. En Montevideo hay mucha movida por parte de grupos ciclistas para lograr que así sea. Un grupo muy activo y comprometido es el de Masa Critica Montevideo. Pueden contactarse con ellos por acá

Para trasladar la bicicleta y sus alforjas en los colectivos –de ciudad a ciudad- por lo general no hay problema. Dependiendo qué compañía te cobran o no. La empresa COT no cobra.

Peatón: Nos sorprendió muchísimo que en todo Uruguay y también en Montevideo el automovilista frena cuando no hay semáforo, hay senda peatonal –que ellos llaman cebra- y hay un peatón en la esquina esperando cruzar. Se ve mucho respeto por el peatón.

Si querés conocer Carmelo, podés leer la nota de Laura sobre Qué hacer en Carmelo que tiene mucha información que puede servirte.

¿Conocés Montevideo en Uruguay? ¿Qué otro lugar turístico recomendarías visitar? Te invitamos a que nos dejes tus comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 
Además, si te gustó o sirvió la guía ¿Qué hacer en Montevideo? te invitamos a que la compartas en tus redes sociales. 

Cruce de los Andes – Paso de los Libertadores

Volvimos a Argentina por el Paso de los Libertadores. El camino es conocido como los caracoles: muchas curvas, de gran altura y mucha subida. Lo hicimos a dedo. En esta nota te contamos nuestra experiencia y te dejamos algunas recomendaciones por si querés hacerlo a dedo.

Volvimos a Argentina por el Paso de los Libertadores. El camino que sale de Chile y entra a Argentina se lo conoce como los caracoles por la cantidad de curvas. Es de gran altura y mucha subida. Hicimos dedo para cruzar. En esta nota te contamos cómo fue el regreso a nuestro país y te damos algunas recomendaciones si querés cruzar este paso a dedo

Los Andes 

Los Andes es la última ciudad chilena más próxima al cruce de los Andes por el Paso de los Libertadores. Para hacer dedo la mejor opción es ir hasta la aduana de los camiones (hay otra para vehículos en general).
Para llegar hasta ahí hay que subir 8km desde la ciudad de Los Andes. Hay tres caminos: el más nuevo es el de menos pendiente y menos tránsito, obviamente tomamos ese.


Salimos desde Los Andes como yendo hacia el lado de San Esteban y doblamos en el cartel que indicaba al paso de Los Libertadores (la calle se llama San Martín). Donde vimos varios camiones sobre la banquina (antes de subir a la aduana), nos paramos a hacer dedo. No estuvimos ni 5 minutos esperando, un camión frenó y nos levantó.

Los Caracoles – Paso de los Libertadores

Cuando vimos los caracoles nos dimos cuenta que la mejor opción fue hacer dedo. Además de muy alto es bastante peligroso para ciclistas ya que está lleno de camiones y hay bastantes túneles, lo mismo del lado argentino.

Importante: Nuestra idea era cruzar los caracoles y en Las Cuevas comenzar nuevamente el pedaleo. Pero al cruzar la aduana chilena tuvimos que declarar que éramos tres personas arriba del camión, en la aduana argentina debíamos entrar los mismos tres. La aduana argentina para camiones está en Uspallata.

Potrerillos

Potrerillos nos pareció un lindo lugar para pasar la noche. Pedaleamos en subida en busca de un camping y no encontramos ninguno abierto. Se estaba haciendo de noche y no queríamos quedarnos sin lugar para dormir. Vimos una casa con bastante patio y nos animamos a tocar la puerta y preguntar si podíamos armar la carpa ahí. No sólo no tuvieron ningún drama sino que nos dejaron bañarnos y nos invitaron a cenar con ellos! Realmente unos genios!!! Al otro día seguimos camino rumbo a Mendoza. 

De Potrerillos a Mendoza en bicicleta

El camino desde Potrerillos hacia Mendoza es muy lindo, el paisaje es increíble. Son 70km la mayoría en bajada. Pero la banquina es de piedra suelta y pasan muchísimos camiones a toda hora y en ambas direcciones. Por ello hay que tener muchísimo cuidado!
Es uno de los caminos que más nos gustó pero no recomendamos hacerlo en bicicleta. Creemos que es bastante peligroso. Casi todo el tiempo tenés que bajar a la banquina -de piedra suelta- porque los camiones pasan muy cerca.
Sólo recién en los últimos 10km llegando a Mendoza hay banquina asfaltada. A pesar de la cantidad de vehículos, se circula un poco más seguro. 

Llegamos a la ciudad de Mendoza, pero esos días te los contamos acá: Mendoza, un recorrido por la Capital 

¿Cruzaste el Paso de los Libertadores? ¿Te animaste a hacerlo en bicicleta? ¿Qué es lo que más te gustó de este cruce? Te invitamos a que nos dejes los comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 

Pedaleando el Litoral de los Poetas – Chile

El Litoral de los Poetas en un camino muy lindo para hacer en bicicleta. En esta nota te contamos nuestro recorrido desde San Antonio a Algarrobo. Además te contamos de una playa escondida destrás de un humedal.

El Litoral de Los Poetas en Chile está ubicado en la quinta región y va desde las playas de San Antonio hasta Algarrobo. Recibe éste nombre por la cantidad de artistas que han vivido y se han inspirado en estas costas.
Lo pedaleamos de sur a norte. Todo el camino nos deslumbró con su bellezaEn esta nota te contamos cómo fue el recorrido y te invitamos a conocer una playa escondida detrás de un pequeño bosquecito. 

En Santo Antonio, bicis listas para salir

Continuar leyendo «Pedaleando el Litoral de los Poetas – Chile»

A los lugares los hacen las personas

Conocimos lugares muy lindos, paisajes únicos. Pero lo que realmente creemos que hace nuestro viaje único es el encuentro con todas las personas que son parte de él. En esta nota te contamos qué significa la frase «a los lugares los hacen las personas» y dejamos un pequeño agradecimiento a cada una de ellas.

Hace unos días una amiga me pidió que le recomendara lugares lindos para conocer en Chile. Me puse a pensar cada lugar que conocimos en este viaje -tanto de Argentina como de Chile-. Me di cuenta que fueron lugares muy diferentes –zonas turísticas y no turísticas, naturaleza, pequeños pueblos, grandes urbes-. A pesar de la diferencia en paisajes, en todos se repetía un mismo patrón: sus personas
Esta nota va dedicada a todas y cada una de las personas que son parte de nuestro viaje. 

Tarde en Choshuenco

A los lugares los hacen las personas

En cada lugar, más allá de sus paisajes, conocimos personas. Cuando recordamos esos lugares inevitablemente nos acordamos de ellas, las que hicieron que nuestro viaje sea único. Cada uno de esos hermosos lugares que conocimos no sería el mismo lugar sin esas personas con la que compartimos. Por eso afirmo: a los lugares los hacen las personas.
Por eso hoy quiero hablar de ellas. Todas esas personas que dejaron en nosotros una huella. Con cada una de ellas compartimos historias, lugares, nos hicieron sentir diferentes, nos sorprendimos con su hospitalidad. Nos dejaron entrar en su vida, para dejar -nosotros también- una huella en ellas.
A todos ellos y (a quiénes seguramente seguiremos conociendo) va dedicado esta nota. Queremos agradecerles porque cada uno de ustedes nos demostró que hay personas buenas en el mundo. Hay personas que sin conocerte van a dar por uno mucho más de lo que uno se imagina que pueden llegar a dar.

Sentimientos encontrados

Me crié en una ciudad chica donde todo lo que estaba a mi alrededor era lindo, donde las personas no querían hacerme daño. Cuando me fui a estudiar un amigo me dijo: “vas a tener que dejar de ser tan buenuda porque en las ciudades grandes las personas no son tan buenas, te pasan por encima”.
Viví en La Plata 9 años y confieso que realmente nunca me adapté al ritmo acelerado de la ciudad. Las ciudades grandes mucho no me gustan, siento que las personas andan cada una en la suya no prestando mucha atención a su alrededor. Me hice más desconfiada y tuve mucho miedo a que me hagan daño. Sin embargo, conocí personas excelentes que hoy son parte de mi vida, que también dejaron una huella en mi.
Hace más de tres meses que empezamos este viaje, pasé por todo tipo de ciudades y volví a ser la lechu “buenuda” que dejé atrás en Tres Arroyos cuando me fui a estudiar. No me arrepiento, ¿seré confianzuda? Quizá, pero mi esencia me deja confiar en la gente, me hace jurar que las personas son buenas y no van por la vida intentando hacerte mal. Esa esencia es la que me dejó conocer personas excelentes en el camino y me dejó ver que esas personas están en todos lados (no sólo en las ciudades chicas) y que muchas de esas personas estarán en mi por siempre. 

Un agradecimiento a todos y cada uno de ustedes

Aclaración: con algunas personas no nos sacamos fotos, es por eso que no están sus imágenes en esta nota. 

Al Pulga: porque fue el primer ciclista que conocimos en el camino. Porque con él compartimos ese amor a viajar en bici y porque nos dio muchísimos consejos y recomendaciones durante nuestro viaje por el sur de Argentina y Chile.
A las chicas del geriátrico de Tte. Origone: por demostrarnos que en algún lugar de nuestro país las instituciones aún funcionan. Que hay personas que brindan amor a sus horas de trabajo, para hacer de un geriátrico un lugar ameno donde las personas mayores del pueblo realmente desean vivir en su vejez.
A los chicos del camiónporque nos levantaron cuando ya no dábamos más de cansancio y porque nos demostraron que la palabra sigue teniendo valor. Nos dijeron “vamos a cargar la cebolla y después pasamos a buscarlos”. Se les complicó con la carga y tardaron más horas de lo pensado e igualmente pasaron por nosotros.

A Ileana: porque nos trató y mimó como una hermana mayor. Fue la primera que confió en nosotros y nos abrió las puertas de su casa sin conocernos. En muy poco tiempo aprendimos a quererla como una amiga y nos agarró por primera vez (con una persona “desconocida”) ese “cosito” en la panza cuando la despedimos.

A rocío de Bariloche: porque compartió con nosotros el amor a su ciudad y nos hizo conocer un Bariloche diferente: lleno de vida natural, paisajes e historia.

Refugio El Frey

A Gloria, Alejandro y Aimi: porque nos permitieron conocer el otro lado de la ciudad (Bariloche). Y nos mostraron una forma de vivir relajada donde el qué dirán de los demás no es un problema.

A Lucas de Villa La Angostura: porque viajó junto a nosotros mirando mapas. Porque la sencillez y tranquilidad de su casa nos hizo pasar unos días muy relajados a las afueras de la ciudad.
A Mariela y Rodrigo: porque nos mostraron su sencillez como personas y nos dieron una amena compañía en un lugar donde lo material realmente no importaba.
A Delfor y Mabel: por demostrarnos cómo las pequeñas y sencillas cosas de la vida pueden hacer a uno feliz.
A Alfredo de La vida es un viaje: porque es otro ejemplo de que los sueños hay que salir a convertirlos en realidad.
A Carla (Isla de Pascua): porque fue la primer chilena que conocimos y no sólo nos invitó sino que nos dio más ganas de conocer su país.
A Luis Alberto y su flia (de Panguipulli): porque se hacía de noche y aún no encontrábamos un lugar para dormir. Luis se nos acercó para preguntarnos de dónde veníamos y en menos de 5 minutos de charla nos invitó a pasar la noche en su casa. Compartimos un lindo momento junto a su familia.
A Miguel y Polo de 2 ruedas a Chiloé: porque son otros dos locos como nosotros que salieron a cumplir su sueño.
A Gago y Caro: porque nos hicieron extrañar un poquito menos a nuestros amigos tratándonos como tales en todo momento y porque nos permitieron quererlos a ellos también como amigos. Porque compartimos momentos excelentes juntos, porque conocimos un poco de todo de la cultura chilena. Porque me hicieron conocer un libro que aún me deja pensando. Y porque estoy segura que Gago fue mi primo o algún familiar en otra vida 😛 Por cierto, recomiendo el libro: “Muchas vidas, muchos maestros” De Brian Weiis.


A Nely, Pablo y su familia: porque nos trataron como unos hijos y nos permitieron compartir en familia muy lindos momentos. Porque Nely fue nuestra guía turística ciclista por Santiago y nos hizo sentir cómodos -y no perdidos- en una ciudad tan grande. Porque su casa y su barrio no parecen que estuvieran en la capital del país. Nos sorprendió que una ciudad tan grande pueda tener un barrio tan tranquilo. Porque nos demostraron que en las grandes ciudades igualmente viven personas sencillas que sí le importa cómo está el otro.
A Lorena, Dominga, Cecilia, Javier y su familia: porque por la simpatía de esa niña conocimos a una gran familia que nos permitió compartir junto a ellos un hermoso día de campo. Porque viven en una ciudad grande y escapan a la playa cuando pueden a sentirse un poco más cerca de la naturaleza (y porque eso nos identifica mucho).
A Michele de São Paulo: porque me permitió compartir una tarde de puro portugués en la ciudad de Pucón. Practiqué y súper practiqué el idioma y aprendí nuevas cosas de la cultura brasilera junto a una muy linda persona. Y Nico a pesar que no habla el idioma igual pudo reír y compartir nuestra charla.
A Eduardo Silva: porque sin conocerme me pidió que arme una nota para su diario local y la publicó totalmente como yo se la mandé. Mi primer nota en un periódico y encima respetó todas y cada una de las palabras que yo escribí.
A Carmen, Raúl y su familia: porque nos dejaron conocer dos personas súper relajadas que disfrutan cada instante de la vida y eligen la naturaleza y tranquilidad de Mirasol para vivir. Porque su casa está llena de vida, de historias que contar y eso hace que cada uno que pasa quiera dejar su huella y su historia en ese lugar. Porque íbamos sólo de paso y nos hicieron sentir tan bien que nos hubiésemos quedado a vivir en esa casa. Porque son las pequeñas cosas lo que los hace felices. Porque cuando los conocí le dije a Nico: “quiero contagiarme su forma tranquila de vivir”. Y porque compartimos un juego de cartas muy divertido que me dieron más ganas de jugar.
A Gilber (y el cuartel de bomberos de la 1ra compañía de Casablanca): porque fue nuestra primera experiencia en “los bomberos”. Porque muchos cicloturistas y cicloviajeros nos habían contado de su experiencia durmiendo en estos lugares y con ellos pudimos vivirla nosotros mismos. Porque dejan la vida por su gente y porque nos dieron un lugar muy cómodo dónde ducharnos, comer y pasar la noche.

 A todos y cada uno de ellos muchas gracias!!!

Esta nota fue escrita en mayo de 2015. Luego de esa fecha conocimos muchísimas personas más. No hicimos una nueva nota  agradeciéndoles a cada uno de ellos -estamos vagos-. Pero en este pequeño video figuran algunos de ellos. 

Viajar en pareja – Un día sólo para mi.

Nos encanta viajar en pareja. Nos gusta compartir nuevas experiencias con la otra persona. Pero vivir viajando a veces implica estar las 24 horas juntos. Esto sí puede resultar agotador. Por eso, intentamos tomarnos un tiempo para nosotros solos. Acá te contamos nuestra experiencia.

Viajar en pareja es una experiencia única. Compartir el viaje con la persona que uno ama es impagable. Pero al vivir viajando uno está las 24 horas del día juntos. Esto puede resultar agotador. Por eso es indispensable buscarse un rato para estar solos, disfrutar estando solos.
En Villarrica me di cuenta que necesitaba un día sólo para mi. Acá te cuento mi experiencia. 

Era feriado, las calles de la ciudad estaban casi vacías, el sol parecía no querer salir. Ahí estaba yo con mi mochila.  Cuaderno de viaje, fibras de colores, lapicera, cámara de fotos, fruta, pañuelitos, mi pareo (que uso de lona) y algo de plata dispuesta a recorrer la ciudad. Pasear por la ciudad bajo la lluvia o después de un buen chaparrón puede ser una idea muy creativa. 

Estuvimos tres semanas en Villarrica en la casa de Gago disfrutando de una excelente experiencia de couchsurfing. Fueron varios los días en los que el cielo se vino abajo y no quedó otra que quedarnos metidos adentro. Leer, escribir, mirar pelis, dormir, escuchar música o simplemente tirarse en el sillón a ver la lluvia caer. Pasaron los días y esas mismas opciones ya aburrían un poco. 

El 1 de mayo Gago y Nico se levantaron bien tempranito para hacer una travesía en kayak. A mi me encanta el agua, pero las últimas experiencias que tuve en kayak, bote, etc. terminé mareada y sin disfrutar del momento. Como sabía que era una travesía larga e iban a estar muchas horas en el agua, preferí no ir.

Nico y Gago se fueron de travesía 😉


Caminé durante varias horas, escribí, me senté a mirar el lago y la gente pasar, saqué fotos y disfruté de cada minuto del día. Me di cuenta que necesitaba un día sólo para mi

Viajar en pareja

Viajar en pareja es algo muy lindo y que se disfruta mucho. Pero pasar las 24hs del día, los 7 días de la semana y los 30 del mes puede convertirse en algo agotador. Por eso está buenísimo que si uno elige viajar en pareja (novio, amigo, hermano) cada uno se de su tiempo para compartir un momento sólo para sí. Es indispensable encontrar un espacio para estar solos.

Salir a caminar, ir a alguna plaza o parque (cuaderno o libro pueden ser una muy linda compañía), salir a andar en bici, sacar fotos o hasta ir al supermercado. Son muy saludables esos encuentros consigo mismo. Por experiencia creo que luego de esos momentos la pareja se re-encuentra mucho mejor.

Amo sacar fotos de refejos en charcos 🙂

Con Nico tenemos una buena relación, nos llevamos bien. Tenemos nuestras peleas o discusiones pavas (los dos somos muy testarudos) . Pero cuando estamos tanto tiempo juntos, esa necesidad de nuestro rato a solas se ve más claramente.
Es simple: elegir una opción de algo que a uno le guste hacer y salir unas horas a compartir un momento de soledad.

En mi caso elijo un lindo paisaje, mi cuaderno, un par de fibras y en unas horas me siento renovada. Nico generalmente elije algo de música, la cámara de fotos y a recorrer el lugar.

¿Has viajado en pareja por mucho tiempo? ¿Qué es lo que más te gusta hacer en tus momentos de soledad? ¿Qué es lo que más te gusta compartir? Te invitamos a que nos dejes tus comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 

Licán Ray – Pueblo tranquilo y pintoresco

Licán Ray es un pequeño pueblito ubicado en la Región de la Araucanía en Chile. Es un lugar elegido como lugar de verano por muchos chilenos. Nos gustó mucho este pequeño pueblo. En esta nota te contamos un poco de él.

Licán Ray es un pueblo de veraneo muy tranquilo y pintoresco, elegido por muchos turistas de la zona para disfrutar sus vacaciones. En esta nota te contamos cómo fue la ruta desde Panguipulli a Licán Ray y te invitamos a conocer este pequeño pueblo desde nuestro relato.

La salida desde Panquipulli fue agotadora. Tomamos el camino con menos pendiente y tardamos 1 hora en hacer 5km.
Después el camino se emparejó un poco. Zona de campo, un recorrido muy lindo. A lo lejos podíamos apreciar la belleza del Volcán Villarrica.

Saliendo de Panguipulli

En esos días había alerta naranja así que reconocemos que estábamos un poco asustados viendo que cada vez nos acercábamos más.

Licán Ray

Licán Ray nos recibió con unos cuantos km en bajada! Es un pueblo de veraneo muy tranquilo y pintoresco, elegido por muchos turistas de la zona para disfrutar sus vacaciones. Está ubicado en la Región de la Araucanía a 50km de Villarrica.

Nos tocaron unos días de calorcito y mucho sol, ideal para disfrutar en la costanera. Hay dos playas en este pueblo: playa grande y chica. La dos son aptas para bañarse, tomar sol o realizar deportes acuáticos. En la playa chica hay distintas embarcaciones que te llevan a dar un paseo por el lago.

Dominga – Lago Calafquén

Ella es Dominga una pequeña niña que se me acercó a la orilla del lago con ganas de jugar. Yo estaba metiéndome de a poquito porque a pesar que hacía calor el agua estaba bastante fría!!! Su mamá le decía que me deje de molestar pero ella insistía en jugar… (obvio con mi total consentimiento).
Quién iba a decir que esa niña tan simpática y compradora me iba a hacer conocer una nueva amiga. Al rato estábamos charlando con su mamá Lore y conociendo una más de esas personas maravillosas que nos regaló el camino.

Luego de dos días seguimos pedaleo rumbo a Villarrica. Nuevamente un pueblo nos despide con una terrible subida para que otro nos reciba con una súper bajada!!! (creo que esto ya es una constante de todo el viaje).
El paisaje hacia Villarrica nos gustó mucho. Atravesamos una zona de cerros y un poco de campo… subidas y bajadas en todo el camino.

¿Conocés Licán Ray? ¿Qué recomendarías visitar? Te invitamos a dejarnos tus comentarios para compartir con otros lectores y/o viajeros.