Puente Zárate Brazo Largo en bicicleta

Cruzar el puente Zárate Brazo Largo en bicicleta no fue una de nuestras mejores experiencias. Tuvimos varios obstáculos en el camino. Pero la historia tuvo un final feliz. ¿Por qué? Porque todo pasa por algo… Y esos obstáculos también estuvieron por algo. Si querés conocer un poco mejor esta historia te invitamos a que leas la nota.

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Salimos desde Buenos Aires. Fuimos en tren hasta Zárate para desde ahí comenzar a pedalear. Queríamos llegar a Uruguay por tierra. Cruzar el puente Zárate Brazo largo en bicicleta no fue nuestra mejor experiencia. Tuvimos varios obstáculos en el camino. Tardamos 7 horas en hacer 35 km.
Pero todo pasa por algo y esos obstáculos también estuvieron por algo. ¿Querés saber por qué? Te lo contamos en la nota. 

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Primer puente

Puente Zárate Brazo Largo en bicicleta

Salimos de Zárate 9.45 aprox. Teníamos un poquito más de 70km hasta Ceiba. Pensábamos descansar ahí y al otro día continuar hasta Gualeguaychú. Nos habían advertido que el camino –Ruta Nacional N° 12– era muy transitado y bastante peligroso. Las indicaciones que nos dio nuestro couch de Zárate eran sencillas:

  1. Atravesar el primer puente. Hay lugar para caminar al costado así que se puede pasar sin problema por ahí, siempre del lado derecho porque es más ancho.
    2. Luego son 30km que se puede seguir por la ruta o agarrar un camino de tierra.
    3. Pasar el segundo puente –con las mismas indicaciones que el primero-.
    4. Pedalear otros 50km más y llegar a Ceiba.

Todo parecía totalmente normal. Pedaleamos hasta el primer puente. Subimos caminando, pasando por el costado. Yo decidí hacerlo caminando porque era bastante angosto y no calculo bien las distancias, me daba miedo pedalear. Nico lo hizo pedaleando –tranqui-. Se movía bastante, me marié un poco, la verdad que no lo disfruté mucho. Después de un rato, terminamos de pasar.

Vista desde el puente

Ruta Nacional N° 12

Teníamos dos caminos posibles: uno de tierra, bastante tranquilo, que no sabíamos en qué estado estaría -había llovido los días anteriores-. La otra posibilidad era la ruta, que nos habían dicho que era muy peligrosa. Yo quería ir por el de tierra, Nico por la ruta. Ganó él, le dije: “en cuanto me agarre miedo me vuelvo y voy por el otro”.

La verdad que sí, la Ruta Naciona N° 12 es una ruta muy transitada y se podría decir bastante peligrosa. Pero a nosotros –comparada con otras rutas- no nos pareció tan peligrosa. Si bien es cierto que circulan muchísimos camiones y colectivos, como es doble vía, es más fácil que se puedan abrir. No hay banquina asfaltada –sólo en algunos tramos-, pero sí hay banquina con pasto.
Es decir, la mayoría de las veces los camiones se abren (van por la vía de la derecha). Cuando no se pueden abrir (porque hay algún auto de ese lado), te bajas a la banquina con pasto y listo. Si llevás espejo retrovisor los ves por ahí, sino igual te tocan bocina y bajás. 

Y dejamos atrás Buenos Aires

Primeros obstáculos en el camino

Hacía muchísimo calor así que nos paramos un rato en una sombra a descansar un poco. Llegamos al segundo puente. Subimos. Nico me pide que pruebe hacerlo pedaleando así voy más rápido. Lo intento, pedaleo un poco y me choco uno de los guard-rail. Me da miedo, me vuelvo a bajar y continúo caminando. Nico iba adelante pedaleando.
Cada 20 mts aprox. hay un poste de luz que se junta con uno de los fierros que sostiene el guard-rail, es decir que el camino se angosta aún más y hay que pasarlo despacio y con cuidado para no romper las alforjas.
En un momento se frena y me dice:

“No podemos seguir”
“¿Eh???”
Se da vuelta y me muestra un tacho o tambor de 200lts que estaba en el medio del camino.
“Los corremos y seguimos”
“¿A dónde los querés correr? No entran”.

Tambores de 200 lts

No había forma de pasar nuestras bicis con alforjas por ahí. Si hubiese habido uno solo lo corríamos y listo… pero el camino seguía y a simple vista contábamos 9. No eran livianos como para correrlos.

Las opciones se iban acotando:

Opción 1. Cruzar las bicis para la ruta -pasando un guard-rail- y continuar andando.
Opción 2. Atravesar las bicis – más todas las alforjas y bolsos- por los 3 guard-rail, esquivando todos los autos (que circulaban a toda velocidad).
Opción 3. Volver al principio del camino y hacer dedo para que alguien nos cruce el puente.

La opción 1 y 2 las descarté yo porque me daba muchísimo miedo, eran las opciones más peligrosas y realmente no quería hacerlas. La opción 3 a Nico no le copó mucho pero para mi las otras dos no eran opción. Bajamos el puente. Nos paramos al lado del camino y no estuvimos más de 2 minutos. Nico dijo: “no, ya fue, nadie nos va a levantar. Vamos por el otro lado.” Accedí, muchas ganas de hacer dedo tampoco tenía.

Más obstáculos en el camino

Continuamos por el otro lado. Ahora los dos caminábamos. Nico empezaba a estar de mal humor. Ya estábamos podridos de pasar los postes de luz. En un momento el camino se achicó y las bicis no pasaban. Del otro lado ya no había más tambores. Nico me dice de cruzar. No me gustaba mucho la idea. Miramos bien y era poco el tramo angosto. Se me ocurrió descargar las bicis, pasarlas vacías y llevar los bolsos en la mano. Lo hicimos y continuamos camino.
Al ratito el camino se vuelve a achicar. Nico me dice “ya está, otra vez lo mismo no, yo paso todo para el otro lado y listo”. No me convencía mucho la idea de atravesar todos los guard-rail con las bicis y bolsos rápido para no ser atropellado por un auto. Insistió, lo hicimos.

Podridos!!!

¿La tercera es la vencida?

Llegamos al otro lado y un perro (cachorro) nos estaba esperando!!! Estaba muy asustado, metido como en un “balcón” al costado del camino. No entendíamos qué hacía ahí ni cómo había llegado, pero no lo podíamos dejar. Si quedaba ahí o iba a morir de hambre o atropellado por un auto. Decidimos llevarlo.
Comenzó a caminar al lado nuestro hasta que un camión tocó bocina, se asustó y volvió. Tenía miedo, no quería caminar. Lo atamos con una soguita y no había caso, no avanzaba. Decidimos cargarlo. Nico lo subió arriba del bolso de atrás. Se quedó muy tranqui y avanzamos caminando sin problema.

Y, nuevamente, nuevos tachos o tambores de 200 lts en el camino. Había mínimo 10. Obviamente no íbamos a trasladar todo de nuevo para el otro lado. No quedaba otra que bajar a la ruta y pedalear. Me daba miedo pero me animaba porque ya veía que estábamos bajando y nos quedaba poco.
Pero ¿y el perro? ¿si no podía mantenerse arriba? ¿si se caía?.

Lo logramos!

Nico lo ató con una de las soguitas y cruzamos las bicis –todas cargadas y con perro arriba- del otro lado del guard-rail. Bajamos del puente. El perro fue muy tranquilo arriba del bolso trasero de Nico. A los 2 minutos más o menos ya estábamos abajo.

Demasiados cansados psíquicamente como para continuar. Eran las 17hs y nos quedaban 50km por delante. No los pedaleábamos ni locos!!! Realmente nuestra cabeza estaba agotada.
Fuimos hasta Gendarmería, pedimos agua y quedarnos ahí. No nos dejaron porque estaba “todo muy controlado con el tema de los 3 prófugos”. El perrito tampoco se podía quedar porque había uno grandote muy guardián que supuestamente ya había mordido otros. Cargamos agua y volvimos un poquito en busca de un lugar para acampar.

Abajo del puente sobre mano izquierda hay un almacén y una casa. Pudimos poner la carpa en el patio. Aclaró que el perro no se podía quedar porque tenía una perra preñada. Nos prestaron una manguera, con la que nos bañamos. Teníamos una verduritas ya hechas así que preparamos algo de arroz -para nosotros y el perro- y comimos los tres plácidamente! Nos relajamos y pudimos descansar.

¿Qué hacemos con el perro?

Llevarlo con nosotros era un peligro -no teníamos un lugar seguro para él-. Pregunté a varios autos que se detuvieron en el almacén y ninguno accedió a llevarlo. Quedaban tres opciones: preguntarle nuevamente a la señora de la casa, al gendarme, o llevarlo cargado hasta el pueblito más cercano. “Ya fue, intentamos las dos primeras y sino lo llevamos”. 

Y el perrito iba muy pancho

“Señora, pregunté a todos los autos que frenaron y ninguno pudo llevar el perro. Nosotros vamos hasta Gualeguaychú, son muchos kilómetros como para llevarlo cargado atrás. Es inestable y se puede caer. Es un peligro, puede morir atropellado. Pobrecito. Ya cuando bajamos del puente fue un peligro. Pobrecito… ¿lo podremos dejar acá y después usted se lo da a alguna persona que pueda cuidarlo?”
“Mmm” -algo conmovida- “Y bueno, dejalo y después le digo a mi marido que lo lleve a algún lado.”
“¿Sí? Buenísimo! Muchas gracias!!!” “Vamos a intentar que no nos siga”

Terminamos de preparar las bicis y salimos a la ruta. El perro obviamente nos siguió -desde que lo salvamos nos seguía a todos lados-. Nico lo hecho dos o tres veces hasta que se quedó. Estaba muy cansado como para seguirnos caminando. Esperamos que esté bien, que la señora lo haya podido cuidar o dar a alguien que lo cuide. 

Todo pasa por algo…

Fue una aventura AGOTADORA pero valió la pena!!! Si hubiésemos cruzado el camino andando (de una) -como hubiese hecho Nico-, o si hubiésemos hecho dedo -como quería yo-, no podríamos haber salvado al perrito! Así que el camino nos puso a prueba pero nos demostró que todo pasa por algo.
Esas 7 horas que tardamos en hacer 35 km valieron la pena sólo para salvar al perro. 

Te invitamos a que nos dejes tus comentarios abajo! Si sabés de alguien que quiera cruzar el puente Zárate Brazo Largo en bicicleta contale nuestra experiencia así va preparado/a. Igualmente suponemos que los tachos ya no deberían estar. 

Autor: deviajealmundo

Lechu Villalba y Nico González, una pareja argentina que amamos viajar. 🌎Durante tres años recorrimos parte de sudamérica en bicicleta. Hoy elegimos nuevas formas de viajar. 👉 En deviajealmundo te damos todas las herramientas para que puedas organizar tu viaje dependiendo tus gustos, preferencias y presupuesto. ✨Todos los consejos que leas en este blog son los mismo que recomendaríamos a un amigo o familiar cercano. ¿Estás listo/a para tu próximo viaje? Dejanos tu comentario para más consultas. Lee todas las entradas de deviajealmundo

2 opiniones en “Puente Zárate Brazo Largo en bicicleta”

  1. Buena anécdota chicos! Y gracias por contar la experiencia porque andaba, con ganas de cruzarlo, ya veré que hago.
    Y gracias nuevamente (también pot lo del perro)!
    Cracks!!
    Abrazo!

    1. Gracias por leernos Fer! 🙂 Fue toda una experiencia la de intentar cruzar el puente Zárate Brazo Largo en bicicleta! Yo (Lechu) no me animé!!! Pero si te animás a cruzarlo andando, mandate! Andá con mucho cuidado porque hay muchísimo tránsito durante todo el día! Ponete algún chaleco reflectivo y prendé luces aunque sea de día por las dudas! Abrazo y buen viaje!!! 😀

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