Saudade – la palabra que se traduce viviéndola

Este texto lo escribí -en borrador- cuando nos subimos al colectivo para volver a Argentina, luego de 5 meses de estar viviendo en Ingleses, Florianópolis-Brasil. Necesitaba llevar al papel eso que sentía –saudade– y no podía explicar muy bien. Hoy lo comparto acá y te invito a escribir en los comentarios eso que a vos te provoca saudade

Barra Da Lagoa – Florianópolis – SC – Brasil

¿Qué significa la palabra saudade?

Hace un tiempo nico me preguntó: “¿qué significa la palabra saudade?. Tiene muchos significados, respondí, pero sería como tener nostalgia o añoranza de algo o de alguien.
Estudié portugués así que cualquier palabra que nico escucha y no sabe su significado, me toma como diccionario. Ese día me sentí un diccionario, sentí que mi respuesta era corta, muy de libro, que le faltaba algo, pero no sabía cómo decirlo más allá de miles de ejemplos.

Es muy común escuchar a los brasileros diciendo que tienen saudade de alguna cosa, situación, persona, momento. No sé muy bien por qué pero siempre me gustó mucho esta palabra.

Nuestra llegada a Brasil

Llegamos a Florianópolis, en el Estado de Santa Catarina, Brasil, en octubre de 2016. Veníamos de 22 meses viviendo viajando, de casa en casa, de ciudad en ciudad, siempre compartiendo con alguien más –inclusive cuando volvimos de visita a nuestras familias-.

El convivir con otras personas, esas que nos abren las puertas de su casa para que conozcamos un poquito de ellos, es una de las cosas que más nos gusta de vivir viajando. Pero hacía ya un tiempito que sentíamos la necesidad de frenar un poco. Tener nuestro lugar, un mismo lugar, para compartir con nosotros mismos, para vivir él, para vivir yo y para vivir nosotros. Además, queríamos un lugar lindo para pasar el verano y disfrutar los días de calor.
El verano pasado habíamos recorrido la costa uruguaya y si bien nos encantó el país, no disfrutamos mucho de pedalear con tanto calor y sol fuerte.

Llegamos a Ingleses decididos: queríamos alquilar un departamento barato, vivir ahí un par de meses y luego continuar conociendo Brasil.

Sabíamos que en esa época todavía podíamos conseguir un alquiler mensual. A partir de noviembre la mayoría de los lugares no alquilan mensual porque esperan a los turistas para alquilar por día.

Estuvimos un día recorriendo: buscando algo barato, en lo posible no muy lejos de la playa y que safe –habitable-. Cuando ya nos habíamos resignado, las tres condiciones juntas no encontrábamos, apareció uno. Lo fuimos a ver y nos enamoramos.
Un departamento chico: una habitación con baño y un living-cocina. A sólo 6 cuadras de la playa, en un barrio que parecía lindo y a buen precio. Un lujo, no lo podíamos creer. Confirmamos y al otro día nos mudamos.

Praia dos Ingleses – Florianópolis – SC – Brasil

Viviendo en Ingleses, Florianópolis – Brasil.

Estuvimos 5 meses viviendo en Ingleses. Todos y cada uno de los días que estuvimos nos sentimos muy bien, nos encantó vivir ahí, nos gustó todo: el departamento, el lugar, el barrio, las dueñas del departamento –con quienes compartíamos patio y varias charlas-, la playa.
Tuvimos que trabajar bastante para poder pagarlo. Nico consiguió varias changas –antes que comience el verano- y durante la temporada de verano salimos a vender y más vender las postales.

Hoy dejamos el departamento. Decidimos dejar las bicis –al cuidado de la dueña del dpto.-, volver de visita a nuestras familias y luego volver a buscar las bicis para seguir conociendo Brasil.

Saudade

Cuando nos fuimos le dije a Nico:

L: “¿Te acordás cuando me preguntaste qué era saudade?”

N: “Sí, ¿qué pasa?.”

L: «Es justamente eso que estamos sintiendo en este momento y que seguro vamos a sentir mucho tiempo más. Es esa cosita en la panza que nos agarra cuando nos vamos de algún lugar en el que estamos tan bien, cuando nos despedimos de personas que sabemos que vamos a extrañar. Es eso que no se puede explicar mucho con palabras, eso que se siente raro»

N: “La verdad que vivimos muy bien acá”. 

L: “Sí” –saudade.

¿Conocías la palabra? ¿De qué tenés saudade? ¿Cómo describirías la palabra saudade con tus palabras? Te invitamos a que nos escribas en los comentarios para compartir con otros lectores y/o viajeros.
Y si te gusta la música brasilera te regalamos esta canción: «Chega de saudade«. 

Hasta la próxima! 🙂

VOLVER – Varios sentimientos encontrados

Volver a casa luego de varios meses de vivir viajando es un sentimiento algo extraño. La primera vez que volvimos sentíamos que no encajábamos en ese lugar que habíamos dejado. Volvimos a viajar y volvimos nuevamente a casa. Ese sentimiento se vive diferente. Te lo contamos acá.

Hace 9 meses que estamos viviendo viajandoVolver a nuestro lugar de origen se siente algo extraño. Se entrecruzan varios sentimientos que luchan por entenderse o al menos por convivir. En esta nota quiero acercarlos a esos sentimientos y contarles cómo fue nuestro regreso. 

Aclaración: esta nota fue escrita en octubre de 2015 y sin modificar nada, se agregó el último apartado en abril de 2017. 

Un sentimiento compartido

No somos los únicos a quienes nos pasó. Hace varios años que vengo escuchando o leyendo historias de viajeros eternos para quienes el momento de volver es un gran desafío.
¿Cómo imaginarse una vida sedentaria de almanaque luego de vivir tantos momentos que no se miden ni en horas, días, meses u años? Uf, realmente no tengo respuesta para semejante pregunta! Dejo abierto el post para quién se anime a responder y continúo con el tema que hoy me aboca.

En nuestro caso no fue un gran desafío ya que por el momento sólo volvimos de visita, sin intenciones de quedarnos para siempre. Creo que eso hace que lo vivamos de una manera muy distinta a aquel que piensa en instalarse nuevamente. Igualmente desde que volvimos, varios sentimientos encontrados juegan adentro nuestro.

Varios sentimientos encontrados

Qué lindo es reencontrarse con personas que uno quiere y no ve hace mucho tiempo! Qué lindo sentir los aromas de tu ciudad de origen! Qué lindo caminar por las calles recordando instantes vividos! Qué lindo volver a hacer alguna actividad que hacías antes de partir! Qué linda la cama de uno! Qué rica la comida de casa! Qué lindo! Qué lindo! Qué lindo!

Pero… qué raro es ver la misma fotografía detenida en el tiempo cuando uno siente que su propio álbum es tan dinámico que nunca se termina de completar.

No sé qué me esperaba, no sé si me esperaba algo… pero fue un sentimiento bastante extraño ver cómo todo sigue girando igual que antes de irnos y nosotros definitivamente no somos los mismos. Son los mismos horarios, los mismos lugares, las mismas circunstancias, los mismos desencuentros, los mismos gustos y disgustos, los mismos olores, las mismas figuras, son los mismos -o quizá no-. 

¿Somos los mismos?

Definitivamente, no. Nico y Lechu que se tomaron ese tren hace ya varios meses se quedaron en su primera parada: Ringuelet. Nueve meses marca el almanaque y yo sigo insistiendo que para mi pasaron cinco años. No puedo encuadrarlo en tan pequeña dimensión, no puedo reducirlo a un calendario.

El otro día hablando con una amiga me preguntó qué día había sido que había hecho tal cosa. Me la quedé mirando y no supe qué responderleRealmente ya no mido los momentos en días, meses o años. Hoy son momentos vividos y los recuerdo por ello.

El día en que nos tiramos al costado de la ruta a dormir una siesta porque el calor de verano nos estaba matando; el día en que putié una y mil veces por una eterna subida; el día en que Nico hizo una travesía en kayac; el día en que nos sorprendimos por primera vez de la amabilidad de las personas; el día en que tardamos como una hora en hacer 5km porque un toro no nos dejaba avanzar. Podría seguir enumerando días y momentos infinitamente.

Siempre fui estructurada y creo que en gran parte lo sigo siendo… pero caer en la cuenta que ya no me importa qué día es, que no recuerdo realmente cuándo pasó tal cosa, creo que es uno de esos sentimientos lindos y que me gratifica encontrar.

Pero acá la vida se sigue midiendo en días y semanas; si quiero visitar a mis amigas tengo que arreglar un día, si quiero pasear con mis sobrinos tengo que acordar un horario. De a poco levemente vuelvo a la estructura, que no me preocupa mucho, sé que durará poco tiempo. 

Pero en este poco tiempo y a pesar de los sentimientos encontrados estamos tratando de disfrutar al máximo cada momento. Visitamos a nuestra familia y amigos, asistimos a las reuniones familiares, paseamos por la ciudad sin un rumbo fijo, salimos a pedalear sin horario, sacamos fotos, andamos en rollers, leemos, yo escribo, Nico arregla algunas cuestiones de la bici, yo miro a La Plata con otros ojos y la disfruto más, Nico disfruta de Berisso, salimos a vender nuestras postales. 

En fin, estamos de visita en un lugar conocido pero algo extraño para nosotros 

Volvimos y lo leo a la distancia (agregado en abril de 2017).

Vuelvo a leer esta nota y siento que podría trasladarla a la actualidad con algunas pequeñas modificaciones. Creo que esas pequeñas modificaciones son parte del crecimiento de este último tiempo. Sigue siendo raro volver y ver todo igual, lo admito. Pero esta vez me siento más estable. Ya no tengo miedo a volver, ya no me da pánico el pensar que quizá volvemos y no volvemos a salir. Creo que hoy miro el volver como algo realmente gratificante.
Sé que vuelvo de visita y me encanta volver. Me encanta ver a mi gente, me encanta volver a mi ciudad, me encanta sentirme en casa. ¿Será que me estoy cansando de viajar? Para nada. Pero me di cuenta que me encanta viajar y también me encanta estar. Me encanta tener un lugar al cual volver, un lugar al cual extrañar y personas que me esperan en él.
Estuvimos cinco meses parados, viviendo en Brasil y si bien fue parte de esta vida viajera, me encantó estar ahí, frenar, construir un pequeño hogar -aunque sea transitorio-, creo que es una muy linda forma de viajar también.
Y ya no tengo miedo a ese futuro incierto en el que quizá queramos instalarnos en algún lugar. Porque estoy segura que si nos instalamos es por decisión, por elección y por gusto. Porque creo que aprendimos -y seguimos aprendiendo- que nuestra vida la elegimos nosotros y que lo que uno desea, se puede. 

¿Te pasó de volver y sentirte extraño? ¿Cómo viviste ese momento? ¿Te gusta viajar? ¿Te gusta volver? Te invitamos a contarnos tu experiencia en los comentarios para compartir con otros lectores y/o viajeros. 

De subidas y bajadas

Viajamos en bicicleta, pero no por eso somos deportistas, tenemos mucho entrenamiento o un estado físico excelente. ¿Cómo lo hacemos? Te lo contamos en esta nota.

Algunas personas creen que como viajamos en bicicleta somos deportistas, tenemos un estado físico excelente o mucho entrenamiento. La realidad es que viajar en bicicleta no implica ninguna de esas cosas.
Para viajar como lo hacemos nosotros creo que hay que tener tiempo, ganas y estar dispuesto a que no siempre todo nos va a gusta. Acá, una pequeña reflexión del camino. 

Gira, gira más y más rápido y parece que avanza un milímetro por minuto. Apreto la palanca de cambios y ya no sigue moviendo. Quiero que haya uno más pero el tablero me dice que estoy en 1,1.
Mis pies giran cada vez más rápido, miro a lo lejos y parece que no llego más. Cabeza firme mirando abajo y a seguir pedaleando, pareciera que si el final no se ve uno llegara mucho más rápido.
Sigo, sigo, sigo…  levanto la mirada, llegué al final de la primer subida, me esperan varias más. Pedaleo, pedaleo, pedaleo y me rindo, bajo a descansar.
A lo lejos está Nico y cuando veo que avanza a paso de tortuga me canso aún más. Si él lo hace a esa velocidad es probable que a mi me toque caminar.
Descanso, tomo fuerzas y lo vuelvo a intentar. A veces queda sólo en el intento y caminar es la única opción, otras no sé de dónde saco fuerzas pero logro subir. 

Soy de las que no le molesta bajarse y empujar

Un caracol superhéroe

Por momentos nos sentimos como un caracol: chiquititos, indefensos, llevando nuestra casa a cuesta y dejando nuestra huella por el camino. Son esas subidas muy subidas o los fuertes vientos en contra que nos hacen sentir así.
Luego llega la bajada o el camino plano donde el viento no es una molestia. Nos convertimos en superhéroes. Creemos que podemos llegar donde queramos, que de una u otra forma vamos a llegar.
Fueron nuestras piernitas las que hicieron todo este camino y sabemos que son ellas las que podrán llevarnos a donde queramos.

Cuando estoy muy cansada y siento que ya no puedo más miro el velocímetro. Todos esos kilómetros los hice yo. Los hice casi sin entrenamiento, no siendo deportista y no teniendo un estado físico increíble.
Estoy cansada, todo me cuesta más. Comparado a todos los kilómetros que ya pedaleé, esto no es nada. Puedo, tengo que poder.  

El paisaje, los lindos lugares y personas que conocemos son esa hermosa recompensa que nos da el camino. Recompensa a esos momentos de cansancio en los que sentimos que el cuerpo no da más.

Acá dejo un video que hizo nico con esos momentos lindos y no tan lindos del camino

¿Hiciste alguna vez un viaje en bici? ¿Te sentiste un poquito caracol y otro poquito superhéroe? Te invitamos a que nos dejes tus comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 
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TÚ CREAS TUS PROPIAS OPORTUNIDADES

Estoy convencida que todo depende de uno. De lo que uno ponga de si para que suceda. Si nos quedamos a esperar a que suceda sin poner nada de nosotros, nunca va a suceder. Por eso creo que cada uno creamos nuestras propias oportunidades. Te invito a seguir leyendo en la nota.

Cuando hablamos y/o escribimos expresamos lo que somos, nos dejamos escuchar y/o leer por nosotros mismos y por otras personas. Una palabra, una frase puede significar mucho más de lo que nos ponemos a analizar. Qué se dice y cómo se dice nos construye a diario, nos hace ser. Tomar decisiones o no tomarlas (inevitablemente al no tomarlas también las estamos tomando) también nos hacer ser.

Escucho la frase:
-“No quiero hacerlo”
Inmediatamente pregunto:
-¿Por qué?
-“Porque no quiero que no me salga”.
Qué respuesta tan llena de sentido. Con sólo sacar una palabra la frase cambiaría por completo:
-“Quiero hacerlo”
-¿Por qué?
-“Porque quiero que me salga”.

Entonces vuelvo a preguntar:
-¿Y si estuvieras seguro de que podrías hacerlo, lo harías?
Respuesta inmediata:
-“Sí, pero no lo estoy, de lo único que estoy seguro es de lo que tengo ahora”.
-¿Cuánta probabilidad hay de que te salga y cuánta de que no te salga?
-“mmm, 50% y 50%

-Es decir que si te quedaras con el 50% del no ni siquiera lo intentarías, si te quedaras con el 50% del sí, al menos lo intentarías. ¿Y si yo te diría que el no ya lo tenés, buscarías el otro 50%?

Tengo una remera que dice: “Tú creas tus propias oportunidades” Gracias a Nico y Eva de aprendices del camino por haber creado una remera tan llena de vida y por habérmela regalado. 🙂

Ser libre

Proclamo día a día esa frase porque creo firmemente en ella, porque soy una convencida de que esas oportunidades aparecen cuando buscamos ese 50% del cual no conocemos nada, del cual no estamos seguros y el cual quizá nos desequilibre. Pero es ese animarse a buscarlo el que hará que seamos nosotros mismos quienes creemos nuestras propias oportunidades.

¿Sos de las personas que busca poder hacerlo? o ¿sos de quienes creen que no van a poder y no lo intentan? ¿alguna vez creíste que no ibas a poder, lo intentaste y pudiste? Te invitamos a que nos dejes tus comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 
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Feliz cumple sueño – 1 año de vivir viajando en bicicleta

Cumplimos 1 año de vivir viajando. Queremos compartir algunas reflexiones que nos surgen al mirar para atrás y vernos tan iguales y tan diferentes. Estamos convencidos que los sueños se pueden hacer realidad si uno realmente lo desea y pone todo de sí para que suceda. Te invitamos a leer la nota y a contagiarte un poquito de nuestra experiencia.

Hoy cumplimos un año de un sueño vivido:

Vivir viajando en bicicleta!!!

Queremos compartir junto a vos un poquito de todo eso que sentimos antes y durante nuestro nuevo estilo de vida. Esperamos acompañarte en tu camino para que vos también puedas vivir eso que soñás!!!  

Cuando todo se desdibuja

En la ciudad todo parece ir en cámara rápida. El reloj indica el tiempo restante para llevar a cabo eso que aún no hicimos –y debemos hacer-. Los días se borronean en el calendario casi sin percibirlos. Deberes y obligaciones etiquetan a un ciudadano moldeado monótonamente. No hay lugar para cuestionamientos. Familia, estudios, trabajo, casa, mascotas, celular, auto, –comprar, tener, ser-.
Ese mundo me pertenecía -¿o yo a él?-.
Cuestionar todo aquello con lo que uno se crió y lo cual parece totalmente normal y aceptable no es nada fácil. Mi niñez, adolescencia y parte de la adultez trascurrieron en un escenario sin sobresaltos: ir al colegio, estudiar una carrera universitaria y trabajar fueron los patrones establecidos. Me costó muchísimo salirme de mi estructura, pero en un momento acepté la realidad:

La vida sedentaria de ciudad y calendarios no estaba hecha para mi –al menos no por ahora-. Viajar y transformarlo en estilo de vida era lo que más deseaba.

Ser libre

Deseo – miedo – preguntas

Un deseo cargado de interminables preguntas:

¿Es posible vivir viajando –o es sólo para hippies o ricos-?, ¿estoy preparada?, ¿será lindo?, ¿será muy difícil?, ¿y si me pasa algo?, ¿de qué voy a vivir?, ¿podré trabajar en el camino?, ¿si no me gusta?, ¿si me muero de hambre o frío?, ¿y si no me puedo bañar?, ¿por cuánto tiempo lo haré?, ¿y después?…

Deseo y miedo se disputaban mi futuro –y mi presente-.
Entre todas esas incertidumbres apareció Nico.

Parece que el universo nos topó y teníamos mucho en común: cuestionar la vida rutinaria pero no animarnos a dejarla ir. Llegó con un deseo vivo que latía fuerte: hacer un viaje largo en bicicleta. Me lo contó y enseguida me invité a acompañarlo. Los signos de preguntas se triplicaron en mi cabeza pero mi deseo de vivir viajando iba tomando forma.
Dos años y medio fueron necesarios para desarmar ese rompecabezas que nuestra vida común y corriente nos había regalado. Como niños casi recién nacidos y cargando un baúl de recuerdos, enseñanzas, aprendizajes, momentos, etiquetas, pre-conceptos, y todo nuestro ser, nos lanzamos hacia un mundo nuevo y desconocido:

VIVIR VIAJANDO EN BICICLETA

Nuestro deseo se convirtió en delirio, fue motivo de cargadas, risas irónicas, cuestionamientos y hasta de sabias afirmaciones:

“Es muy peligroso, no se puede viajar en bicicleta” “¿Vos en bicicleta?, te volvés a la semana” “No vas a poder hacer ni 100 km” “No te va a gustar, esa vida no es para vos” “Mirá que si viajás así en muchos lugares no te vas a poder bañar, vas a tener que ir al baño a los yuyos…” “Mirá que vivir en pareja es súper difícil y vos vas a tener que convivir durante todo el día”

Ellos no nos creían y nosotros que hoy cumplimos 365 días de este nuevo estilo de vida también nos cuesta creer…

No podemos creer que: 

Seamos tan pocas las personas que nos cuestionemos el estilo de vida que la mayor parte de la población lleva. Nos estábamos perdiendo algo tan sano, lleno de vida, de energía, de hermosos momentos. Haya tantas maneras distintas de vivir, muchísimas costumbres y hábitos que desconocíamos -y aún lo hacemos-. En tan poco tiempo hayamos vivido y sentido tantas nuevas y lindas cosas. Las personas con las que el camino nos cruzó fueron tan excelentes, nos dieron tanto. Actualmente vivimos con la plata que nos deja la venta de postales.
Nos adaptamos a dormir en carpa, a ir al baño en los yuyos, a no saber dónde vamos a dormir, a pedalear 80 o 100 km por día sin fundirnos, a cocinar en un camping, a convivir las 24hs, a no tener una cama (fija), a extrañar, a no tener horarios, a que no nos importe qué fecha es. Dormimos en la casa de muchísimos desconocidos. Tantas personas nos hayan ayudado desinteresadamente. Conocimos gran parte de Argentina, Chile y Uruguay gracias a nuestras dos piernitas. El camino nos dé tanto. Nos quieran hacer creer que las personas son malas -cuando nosotros vivimos todo lo contrario-. 

No podemos creer lo lindo que es viajar en bicicleta, que vivir viajando hoy es nuestro estilo de vida y que algo súper loco nos haga tan feliz.

Animarse a soñar y hacerlo realidad

Seguramente muchas personas –que conocemos o no- hayan o estén pasando por una situación similar a la nuestra:
Desear mucho algo pero por miedo –propio o ajeno- no animarse a realizarlo.
Lo nuevo y desconocido siempre causa pánico e incertidumbre, da lugar a que todos opinen –aunque ninguno de todos ellos sepa de qué habla- y permite que traten a uno de loco, raro o valiente. La realidad es que uno no sabe lo que va a pasar –y menos si es algo que nunca hizo-.
Estaría buenísimo que todas las personas nos animemos a hacer eso que tanto deseamos –y nos causa tanto miedo-. 

Y sí… fallamos, no nos gusta, no era lo que esperábamos, nos hace mal…
Y sí… nos encanta, nos cambia la vida para bien, es lo mejor que nos pasó en la vida…

No importa los y si… lo importante es que si uno realmente lo desea tiene que animarse, poner todo de sí para que así suceda.
El futuro nadie lo sabe, pero es preferible equivocarse habiéndolo intentando y no quedarse en lo conocido y seguro perdiéndose de intentar vivir un sueño o deseo.
No importa cuál sea, por más mínimo, es un deseo propio y nadie ni nada debería arrebatarlo.
La vida es una y cada uno es su protagonista. Mirarla de lejos y dejarla pasar no tiene ningún sentido.
Animémonos a desear y hacerlo real.

Camino a Garganta del Diablo – Tilcara

Hoy festejamos nuestro primer año de un sueño que se hizo realidad. Somos felices de haberlo intentado. Y estamos convencidos que se puede!

Esperamos ser un ejemplo de que la vida hay que vivirla y queremos contagiar a más personas a animarse a desear y hacerlo realidad.

¿Vos, te animaste a cumplir tu sueño? ¿Tenés un sueño pero no te animás a llevarlo a cabo? ¿Cuál es? Te invitamos a dejarnos tus comentarios abajo para compartir tu experiencia con otros lectores y/o viajeros.
Además, si te gustó la nota te invitamos a compartirla en las redes sociales. Gracias! Hasta la próxima!. 

A los lugares los hacen las personas

Conocimos lugares muy lindos, paisajes únicos. Pero lo que realmente creemos que hace nuestro viaje único es el encuentro con todas las personas que son parte de él. En esta nota te contamos qué significa la frase «a los lugares los hacen las personas» y dejamos un pequeño agradecimiento a cada una de ellas.

Hace unos días una amiga me pidió que le recomendara lugares lindos para conocer en Chile. Me puse a pensar cada lugar que conocimos en este viaje -tanto de Argentina como de Chile-. Me di cuenta que fueron lugares muy diferentes –zonas turísticas y no turísticas, naturaleza, pequeños pueblos, grandes urbes-. A pesar de la diferencia en paisajes, en todos se repetía un mismo patrón: sus personas
Esta nota va dedicada a todas y cada una de las personas que son parte de nuestro viaje. 

Tarde en Choshuenco

A los lugares los hacen las personas

En cada lugar, más allá de sus paisajes, conocimos personas. Cuando recordamos esos lugares inevitablemente nos acordamos de ellas, las que hicieron que nuestro viaje sea único. Cada uno de esos hermosos lugares que conocimos no sería el mismo lugar sin esas personas con la que compartimos. Por eso afirmo: a los lugares los hacen las personas.
Por eso hoy quiero hablar de ellas. Todas esas personas que dejaron en nosotros una huella. Con cada una de ellas compartimos historias, lugares, nos hicieron sentir diferentes, nos sorprendimos con su hospitalidad. Nos dejaron entrar en su vida, para dejar -nosotros también- una huella en ellas.
A todos ellos y (a quiénes seguramente seguiremos conociendo) va dedicado esta nota. Queremos agradecerles porque cada uno de ustedes nos demostró que hay personas buenas en el mundo. Hay personas que sin conocerte van a dar por uno mucho más de lo que uno se imagina que pueden llegar a dar.

Sentimientos encontrados

Me crié en una ciudad chica donde todo lo que estaba a mi alrededor era lindo, donde las personas no querían hacerme daño. Cuando me fui a estudiar un amigo me dijo: “vas a tener que dejar de ser tan buenuda porque en las ciudades grandes las personas no son tan buenas, te pasan por encima”.
Viví en La Plata 9 años y confieso que realmente nunca me adapté al ritmo acelerado de la ciudad. Las ciudades grandes mucho no me gustan, siento que las personas andan cada una en la suya no prestando mucha atención a su alrededor. Me hice más desconfiada y tuve mucho miedo a que me hagan daño. Sin embargo, conocí personas excelentes que hoy son parte de mi vida, que también dejaron una huella en mi.
Hace más de tres meses que empezamos este viaje, pasé por todo tipo de ciudades y volví a ser la lechu “buenuda” que dejé atrás en Tres Arroyos cuando me fui a estudiar. No me arrepiento, ¿seré confianzuda? Quizá, pero mi esencia me deja confiar en la gente, me hace jurar que las personas son buenas y no van por la vida intentando hacerte mal. Esa esencia es la que me dejó conocer personas excelentes en el camino y me dejó ver que esas personas están en todos lados (no sólo en las ciudades chicas) y que muchas de esas personas estarán en mi por siempre. 

Un agradecimiento a todos y cada uno de ustedes

Aclaración: con algunas personas no nos sacamos fotos, es por eso que no están sus imágenes en esta nota. 

Al Pulga: porque fue el primer ciclista que conocimos en el camino. Porque con él compartimos ese amor a viajar en bici y porque nos dio muchísimos consejos y recomendaciones durante nuestro viaje por el sur de Argentina y Chile.
A las chicas del geriátrico de Tte. Origone: por demostrarnos que en algún lugar de nuestro país las instituciones aún funcionan. Que hay personas que brindan amor a sus horas de trabajo, para hacer de un geriátrico un lugar ameno donde las personas mayores del pueblo realmente desean vivir en su vejez.
A los chicos del camiónporque nos levantaron cuando ya no dábamos más de cansancio y porque nos demostraron que la palabra sigue teniendo valor. Nos dijeron “vamos a cargar la cebolla y después pasamos a buscarlos”. Se les complicó con la carga y tardaron más horas de lo pensado e igualmente pasaron por nosotros.

A Ileana: porque nos trató y mimó como una hermana mayor. Fue la primera que confió en nosotros y nos abrió las puertas de su casa sin conocernos. En muy poco tiempo aprendimos a quererla como una amiga y nos agarró por primera vez (con una persona “desconocida”) ese “cosito” en la panza cuando la despedimos.

A rocío de Bariloche: porque compartió con nosotros el amor a su ciudad y nos hizo conocer un Bariloche diferente: lleno de vida natural, paisajes e historia.

Refugio El Frey

A Gloria, Alejandro y Aimi: porque nos permitieron conocer el otro lado de la ciudad (Bariloche). Y nos mostraron una forma de vivir relajada donde el qué dirán de los demás no es un problema.

A Lucas de Villa La Angostura: porque viajó junto a nosotros mirando mapas. Porque la sencillez y tranquilidad de su casa nos hizo pasar unos días muy relajados a las afueras de la ciudad.
A Mariela y Rodrigo: porque nos mostraron su sencillez como personas y nos dieron una amena compañía en un lugar donde lo material realmente no importaba.
A Delfor y Mabel: por demostrarnos cómo las pequeñas y sencillas cosas de la vida pueden hacer a uno feliz.
A Alfredo de La vida es un viaje: porque es otro ejemplo de que los sueños hay que salir a convertirlos en realidad.
A Carla (Isla de Pascua): porque fue la primer chilena que conocimos y no sólo nos invitó sino que nos dio más ganas de conocer su país.
A Luis Alberto y su flia (de Panguipulli): porque se hacía de noche y aún no encontrábamos un lugar para dormir. Luis se nos acercó para preguntarnos de dónde veníamos y en menos de 5 minutos de charla nos invitó a pasar la noche en su casa. Compartimos un lindo momento junto a su familia.
A Miguel y Polo de 2 ruedas a Chiloé: porque son otros dos locos como nosotros que salieron a cumplir su sueño.
A Gago y Caro: porque nos hicieron extrañar un poquito menos a nuestros amigos tratándonos como tales en todo momento y porque nos permitieron quererlos a ellos también como amigos. Porque compartimos momentos excelentes juntos, porque conocimos un poco de todo de la cultura chilena. Porque me hicieron conocer un libro que aún me deja pensando. Y porque estoy segura que Gago fue mi primo o algún familiar en otra vida 😛 Por cierto, recomiendo el libro: “Muchas vidas, muchos maestros” De Brian Weiis.


A Nely, Pablo y su familia: porque nos trataron como unos hijos y nos permitieron compartir en familia muy lindos momentos. Porque Nely fue nuestra guía turística ciclista por Santiago y nos hizo sentir cómodos -y no perdidos- en una ciudad tan grande. Porque su casa y su barrio no parecen que estuvieran en la capital del país. Nos sorprendió que una ciudad tan grande pueda tener un barrio tan tranquilo. Porque nos demostraron que en las grandes ciudades igualmente viven personas sencillas que sí le importa cómo está el otro.
A Lorena, Dominga, Cecilia, Javier y su familia: porque por la simpatía de esa niña conocimos a una gran familia que nos permitió compartir junto a ellos un hermoso día de campo. Porque viven en una ciudad grande y escapan a la playa cuando pueden a sentirse un poco más cerca de la naturaleza (y porque eso nos identifica mucho).
A Michele de São Paulo: porque me permitió compartir una tarde de puro portugués en la ciudad de Pucón. Practiqué y súper practiqué el idioma y aprendí nuevas cosas de la cultura brasilera junto a una muy linda persona. Y Nico a pesar que no habla el idioma igual pudo reír y compartir nuestra charla.
A Eduardo Silva: porque sin conocerme me pidió que arme una nota para su diario local y la publicó totalmente como yo se la mandé. Mi primer nota en un periódico y encima respetó todas y cada una de las palabras que yo escribí.
A Carmen, Raúl y su familia: porque nos dejaron conocer dos personas súper relajadas que disfrutan cada instante de la vida y eligen la naturaleza y tranquilidad de Mirasol para vivir. Porque su casa está llena de vida, de historias que contar y eso hace que cada uno que pasa quiera dejar su huella y su historia en ese lugar. Porque íbamos sólo de paso y nos hicieron sentir tan bien que nos hubiésemos quedado a vivir en esa casa. Porque son las pequeñas cosas lo que los hace felices. Porque cuando los conocí le dije a Nico: “quiero contagiarme su forma tranquila de vivir”. Y porque compartimos un juego de cartas muy divertido que me dieron más ganas de jugar.
A Gilber (y el cuartel de bomberos de la 1ra compañía de Casablanca): porque fue nuestra primera experiencia en “los bomberos”. Porque muchos cicloturistas y cicloviajeros nos habían contado de su experiencia durmiendo en estos lugares y con ellos pudimos vivirla nosotros mismos. Porque dejan la vida por su gente y porque nos dieron un lugar muy cómodo dónde ducharnos, comer y pasar la noche.

 A todos y cada uno de ellos muchas gracias!!!

Esta nota fue escrita en mayo de 2015. Luego de esa fecha conocimos muchísimas personas más. No hicimos una nueva nota  agradeciéndoles a cada uno de ellos -estamos vagos-. Pero en este pequeño video figuran algunos de ellos. 

Viajar en pareja – Un día sólo para mi.

Nos encanta viajar en pareja. Nos gusta compartir nuevas experiencias con la otra persona. Pero vivir viajando a veces implica estar las 24 horas juntos. Esto sí puede resultar agotador. Por eso, intentamos tomarnos un tiempo para nosotros solos. Acá te contamos nuestra experiencia.

Viajar en pareja es una experiencia única. Compartir el viaje con la persona que uno ama es impagable. Pero al vivir viajando uno está las 24 horas del día juntos. Esto puede resultar agotador. Por eso es indispensable buscarse un rato para estar solos, disfrutar estando solos.
En Villarrica me di cuenta que necesitaba un día sólo para mi. Acá te cuento mi experiencia. 

Era feriado, las calles de la ciudad estaban casi vacías, el sol parecía no querer salir. Ahí estaba yo con mi mochila.  Cuaderno de viaje, fibras de colores, lapicera, cámara de fotos, fruta, pañuelitos, mi pareo (que uso de lona) y algo de plata dispuesta a recorrer la ciudad. Pasear por la ciudad bajo la lluvia o después de un buen chaparrón puede ser una idea muy creativa. 

Estuvimos tres semanas en Villarrica en la casa de Gago disfrutando de una excelente experiencia de couchsurfing. Fueron varios los días en los que el cielo se vino abajo y no quedó otra que quedarnos metidos adentro. Leer, escribir, mirar pelis, dormir, escuchar música o simplemente tirarse en el sillón a ver la lluvia caer. Pasaron los días y esas mismas opciones ya aburrían un poco. 

El 1 de mayo Gago y Nico se levantaron bien tempranito para hacer una travesía en kayak. A mi me encanta el agua, pero las últimas experiencias que tuve en kayak, bote, etc. terminé mareada y sin disfrutar del momento. Como sabía que era una travesía larga e iban a estar muchas horas en el agua, preferí no ir.

Nico y Gago se fueron de travesía 😉


Caminé durante varias horas, escribí, me senté a mirar el lago y la gente pasar, saqué fotos y disfruté de cada minuto del día. Me di cuenta que necesitaba un día sólo para mi

Viajar en pareja

Viajar en pareja es algo muy lindo y que se disfruta mucho. Pero pasar las 24hs del día, los 7 días de la semana y los 30 del mes puede convertirse en algo agotador. Por eso está buenísimo que si uno elige viajar en pareja (novio, amigo, hermano) cada uno se de su tiempo para compartir un momento sólo para sí. Es indispensable encontrar un espacio para estar solos.

Salir a caminar, ir a alguna plaza o parque (cuaderno o libro pueden ser una muy linda compañía), salir a andar en bici, sacar fotos o hasta ir al supermercado. Son muy saludables esos encuentros consigo mismo. Por experiencia creo que luego de esos momentos la pareja se re-encuentra mucho mejor.

Amo sacar fotos de refejos en charcos 🙂

Con Nico tenemos una buena relación, nos llevamos bien. Tenemos nuestras peleas o discusiones pavas (los dos somos muy testarudos) . Pero cuando estamos tanto tiempo juntos, esa necesidad de nuestro rato a solas se ve más claramente.
Es simple: elegir una opción de algo que a uno le guste hacer y salir unas horas a compartir un momento de soledad.

En mi caso elijo un lindo paisaje, mi cuaderno, un par de fibras y en unas horas me siento renovada. Nico generalmente elije algo de música, la cámara de fotos y a recorrer el lugar.

¿Has viajado en pareja por mucho tiempo? ¿Qué es lo que más te gusta hacer en tus momentos de soledad? ¿Qué es lo que más te gusta compartir? Te invitamos a que nos dejes tus comentarios abajo para compartir con otros lectores y/o viajeros. 

Nuestro paso fugaz por la provincia de Chaco

Nuestro paso por la provincia de Chaco fue bastante fugaz. Hicimos más a dedo que en bicicleta. Queríamos avanzar rápido. Pero una vez más el camino nos dio una enseñanza, nos puso un freno y nos preguntó ¿cuál es el objetivo de su viaje? En esta nota te contamos cómo vivimos esos días en cámara rápida y cuál fue la enseñanza que nos dejó el camino.

Una decisión un poco apresurada, esas ansias por llegar rápidamente hacia nuestro “destino”, varios kilómetros a dedo y muy poco de pedaleo. En esta nota te contamos el por qué de nuestro paso fugaz por la provincia de Chaco y qué nos enseñó el camino. 

Una decisión un poco apresurada

Habíamos terminado nuestro recorrido por el NOA y sabíamos que queríamos visitar las Cataratas del Iguazú.
Era fines de septiembre y habíamos decidido volver de visita en noviembre para conocer a Juana, la primera sobrina de Nico.
Si bien tratamos de no ponernos fecha exactas que nos condicionen, esta vez pusimos una porque queríamos estar ahí.

DANGER – ¿el tiempo te corre?

Los tiempos eran un poco cortos como para atravesar todo el país a lo ancho y llegar con los días para pedalear la provincia de Misiones. No nos copaba mucho la idea de andar a las apuradas pero queríamos hacer TODO. Como si nuestro viaje se fuese a acabar en noviembre para nunca más pedalear.
Un poco ansiosos por lograr nuestro objetivo (y reconozco que la más ansiosa era yo) decidimos hacer dedo. Avanzar rápidamente por la provincia de Chaco y Corrientes y dedicarle el poco tiempo que nos quedaba a pedalear por Misiones. 

Nuestros días en la provincia de Chaco

Hacer dedo tantos kilómetros fue una nueva experiencia. Queríamos avanzar la mayor cantidad de kilómetros en vehículo. Así pasamos de la ruta a una camioneta, de ahí a la ruta, luego a un camión, nuevamente una camioneta. Y otros pocos kilómetros en bicicleta.
Vimos pasar gran parte de la provincia de Chaco en cámara rápida. 

Pero a pesar de que el viaje no estaba tan de acuerdo con nuestra decisión de “apurarnos”, igualmente nos hizo un regalito. Gracias a hacer dedo (y a la magia del camino, obvio) conocimos a una muy linda familia. Nos levantaron en la ruta y, además, nos invitaron a pasar la noche en su casa. Compartimos una tarde muy linda juntos.
Gracias Lorena, Carlos y Gonzalo por su sencillez, buena energía y por hacernos sentir tan cómodos en su hogar.

Familia de Lorena y Carlos

Llegamos a Resistencia

Y al fin, después de mucho dedo y poca bici, llegamos a Resistencia. Ahí nos esperaba Elias (nuestro anfitrión de couchsurfing).
Al tercer día de estar en Resistencia nos enteramos que mi abu andaba medio medio de salud y decidimos volver para estar con ella. Y ahí, en ese momento entendí que era mejor no planificar tanto. 

No llegamos a Misiones pero no nos importó, porque en ese momento sólo queríamos volver.
Antes de comenzar a vivir viajando nos propusimos no ponernos ataduras e intentar estar siempre en el lugar donde queramos estar.  Por ello, volvimos un mes antes de lo planificado. 

A pesar que estuvimos pocos días en Resistencia, hicimos un city tour y conocimos un poco la ciudad. Acá te contamos nuestro city tour por Resistencia.  

Puente que une Chaco y Corrientes – lo pasamos en el micro de vuelta a Bs As.

Enseñanzas del camino

Una vez más el camino nos dejó unas lindas enseñanzas 🙂

  • Tenemos que aprender a planificar un poquito menos a futuro y vivir un poco más el hoy.
  • No importa cuál sea el próximo destino que elijamos, si realmente deseamos estar ahí ese lugar será el indicado (ir tras él).
  • No tenemos que olvidarnos de la esencia de nuestro viaje: andar despacio, viviendo cada lugar y cada instante. 
  • La ruta es nuestro hogar, no nos apresuremos en llegar -¿a dónde?-.
Corrientes vista desde el puente

¿Conocés la provincia de Chaco? ¿Qué nos recomendarías conocer para nuestra próxima visita? ¿Qué opinás de la enseñanza que nos dio el camino?
Te invitamos a que nos dejes tus comentarios para compartir con otros lectores y/o viajeros. 

10 MOMENTOS DE NUESTRA VIDA VIAJERA

Nuestra vida viajera está repleta de momentos -muy diferentes unos de otros-. En esta nota queremos compartirte algunos de esos momentos para que re-vivas la experiencia junto a nosotros.

El 26 de enero de 2015 fue el inicio de nuestro cambio de rumbo: dejamos atrás los días sedentarios en la ciudad y comenzamos a vivir viajando, utilizando como medio de transporte la bicicleta.
Poco a poco los días del calendario se fueron desdibujando y nuestra memoria viajera dejó a un lado el cuándo para focalizarse en el qué, cómo y dónde.
Los días de un viajero son muy diferentes unos con otros pero todos son parte del mismo camino. Hoy queremos compartir un fragmento de nuestro baúl de recuerdos de esta vida viajera. 

10 MOMENTOS DE NUESTRA VIDA VIAJERA

LA BICI PESA MÁS QUE YO!

Llegó el día de partida desde la ciudad de Berisso -Prov. de Buenos Aires-.
Terminamos de acomodar las alforjas. Ansias, nervios, miedos, felicidad y varios sentimientos más parecían mezclarse en una licuadora dentro de nuestro cuerpo.
Cargamos las bicis para ir hasta lo de la abuela Chela a mostrarle lo linda que se veía y despedirnos por última vez.
El abuelo Enrique nos acompañó hasta la puerta, más nervioso que nosotros.

Bicis listas para comenzar viaje

Agarro mi bici, me subo.

“Mmm… No le veo mucho futuro” -se cruzó de golpe un pensamiento por la cabeza del abuelo de Nico.

¡No puedo mantener el equilibrio! ¡Pesa muchísimo! ¡Así no llego ni a La Plata! -Yo en un estado bastante eufórico-

Fuimos a despedir a la abuela Chela. Volvimos a la casa de Enrique dispuestos a desarmar alforjas y dejar cosas. No saqué mucho -2 o 3 kilos- pero ya sentía que estaba más liviana.

Cuando arrancamos, sólo las alforjas –sin la bici- pesaban lo mismo que yo.
Ahí comencé a darme cuenta lo que significaba la frase: “Todo suma” y “el por las dudas pesa muchísimo

EL GERIÁTRICO HOSPITALARIO

Salimos desde Bahía Blanca rumbo a Viedma. Luego de 80km de pedaleo con muchísimo calor y sol, primer parada a descansar.
Llegamos a Tte. Origone con la idea de poner la carpa en algún lado. Primer sorpresa de esta vida viajera:

La plaza del pueblo estaba preparada con mesas, baño y duchas para los viajeros que pasan por ahí.

Fuimos a presentarnos a la policía y pedir permiso para dormir en la plaza. Una señora que trabaja enfrente, en el geriátrico del pueblo, nos vio pasar y se fue directo a limpiar el baño de la plaza para dejarlo en condiciones para los nuevos huéspedes.
Acampamos en la plaza pero nuestras gran anfitrionas fueron las chicas del geriátrico!
Nos recibieron con agua fría para pasar el calor, prestaron la heladera para poner lo que necesitáramos, invitaron a bañarnos en el baño de ahí –que tenía agua caliente- y nos congelaron una botella para seguir al otro día con agua bien fría. Además tuvimos la oportunidad de compartir unas lindas charlas y enterarnos de la vida del pueblo.

De a poquito la hospitalidad comenzaba a florecer y a llamar nuestra atención.

Dormimos en la plaza del pueblo

NO TENEMOS PLATA, ¿QUÉ HACEMOS?

Después de unos días de pedaleo por la cordillera llegamos a Chile. La última parte tuvimos que cruzarla en barcaza

Cuando teníamos que pagar nos dimos cuenta que no teníamos pesos chilenos.
No hubo mucho problema porque enseguida nos cambiaron… pero obviamente a un cambio muy poco favorable para nosotros. Así que cambiamos sólo lo necesario para el viaje.
Cuando llegamos a Puerto Fuy, el pueblo donde te deja la barcaza, preguntamos por un lugar para acampar y otro para cambiar dinero.
Alojamiento te ofrecían por todos lados, pero pesos argentinos no quería nadie!!! ¿Tarjeta? Olvidate!
Conseguimos pagar el hospedaje con pesos argentinos pero necesitábamos tener plata para comprar comida y seguir camino. No había caso, nadie nos quería cambiar.

Ahora ¿qué hacemos? Tenemos que intentar vender!!! Pero ¿dónde?, si acá en el pueblo no anda nadie!!!

Nos acordamos de la barcaza! había algunas personas dando vueltas por ahí, por suerte eran todos turistas así que nos fue bien con la venta.
Juntamos un poco para seguir y nos dimos cuenta que las ventas salían mejor de lo que pensábamos.
Ese fue el primer indicio que nos mostró que podríamos costear nuestra vida viajera con la venta de postales.

Puerto Fuy – lugar dónde llega la barcaza – Chile

COMPRÉ MI PRIMER TERRENO

El Camino de los 7 Lagos es uno de los paseos que más nos gustó en todo el viaje. Fue al comienzo de nuestra aventura. Creo que como nos gustó tanto, no quería irme de él sin antes quedarme con un poquito…
No tuve mejor idea que caerme desparramada en el último y único tramo que quedaba de ripio!.
Iba en bajada, bastante fuerte. Estaba disfrutando mucho el camino hasta que en un momento se me vuela la gorra, quiero frenar para agarrarla y frené tan de golpe que la bici se me clavó y caí desparramada sin anestesia. Me levanté rápido para que no me vieran y no me pisara un auto. A los pocos minutos llegó Nico, se acercó y largué el llanto desconsolado. Me asusté mucho.

Era mi primera caída en la bici y no había sido muy agradable. Las alforjas estaban desparramadas por el piso y mis piernas y brazos algo machucados.
Hoy ya llevo 3 caídas, todas bastante feas, pero esas de las contaré en otro momento.

EL ALEMÁN GENEROSO

Estábamos en Salta capital, como en toda ciudad turística aprovechamos para vender nuestras postales.
Nos acercamos a ofrecer a una pareja que estaba sentada en el banco de la plaza. Enseguida nos dimos cuenta que no hablaban español. ¿Inglés? Algo…
Generalmente ofrezco yo el material, pero cuando hay que hablar en inglés lo miro a Nico para que él tome la delantera porque no me gusta ni sé mucho el idioma. El Alemán también hablaba poquito.

Se eligieron dos postales. En el momento de pagar pregunta el precio y me dice:
“¿Dólares?”
Yo enseguida: “No, no, pesos” “Aunque dólares no nos vendrían nada mal” –Digo entre risas-.

Busca en su billetera, saca un toquito enrollado y me lo da con señas de que está bien, que no tenía que devolverle. Agradecimos, nos despedimos y seguimos ofreciendo nuestras postales. Al ratito contamos cuántos dólares nos había dado:

35 dólares por dos postales!!! Realmente no lo podíamos creer!

RESCATAMOS A UN BRASILERO

Cuando volvimos por primera vez de visita, nos dieron ganas de pedalear desde Berisso hasta Tres Arroyos. Ya habíamos pedaleado por gran parte de Argentina y Chile pero nunca habíamos ido desde la casa de Nico a la mía!!!
Era el último día de pedaleo, nos quedaban sólo 100 km pero el viento en contra era tan fuerte que la velocidad a la que íbamos no superaba los 13/15 km/hs.
En eso vemos a un cicloturista venir por la mano de enfrente. Paramos a charlar.
Nos enteramos que era brasilero y que quería ir a Tres Arroyos pero se estaba volviendo a Juárez a descansar porque el viento en contra lo estaba matando y el día anterior no había podido dormir bien. Encima vivió una situación en la que le habían querido robar.
Su energía no era la mejor para pedalear 100km con viento en contra fuerte.

Lo invitamos a armar una caravana, ponerse atrás nuestro para que le tapemos el viento y llegar a destino.
Además le dije:

“ Te prometo que si pedaleas estos 100 km cuando llegues vas a tener: una cama, una ducha con agua caliente, una rica comida y si el tiempo nos acompaña mañana vas a estar en la playa más linda de la provincia de Buenos AiresClaromecó– viendo un hermoso atardecer”

Mi propuesta era demasiada tentadora para ser real. Aceptó. Vino con nosotros. Nos fuimos turnando adelante por el viento.

Llegamos a destino y todo lo que prometí se cumplió. Gerson estaba muy agradecido y nosotros también de haber encontrado un nuevo amigo.

Con nuestro amigo Gerson

PREGUNTAS INSÓLITAS

Estábamos en un supermercado. Nos ponemos a charlar con una señora sobre nuestra vida viajera. En eso, la señora bastante asombrada pregunta:

“Y… ¿ustedes duermen?

Me quedé unos minutos regulando, creyendo que era un chiste, pero la cara de asombro, seriedad y preocupación de la señora me demostró que no se trataba de ningún chiste!

“Sí, dormimos… Vamos parando en cada pueblo y nos quedamos unos días”…
“Ahhhh…” -la señora un poco más relajada y lista para seguir las preguntas-.

LA CAMA DE MENEM

En La Rioja conocimos al intendente de Aimogasta, un pequeño pueblo de la provincia. Por esas casualidades del camino, terminamos durmiendo en su casa. Unas horas antes de acostarnos, charlando con la mano derecha del intendente nos enteramos que:

En la cama donde íbamos a dormir nosotros había dormido la siesta Menem!!!

Mamita! Estábamos en una casa de puta madre, nos habían abierto las puertas con la mejor onda pero yo realmente tenía miedo de dormir ahí…

 “A ver si es yeta y nos caga el viaje!”*

*Los argentinos sabemos muy bien quién fue Menem para nuestro país y somos muchos quienes no lo queremos. 

LLEGAMOS DESPUÉS DEL HURACÁN

El camino para llegar a Tafi del Valle nos costó muchísimo. Es un camino de montaña y altura. El paisaje divino, mucha vegetación. El día que lo hicimos hacía muchísimo calor. Avanzábamos lento.
En el medio del camino se larga un viento muy fuerte y no teníamos dónde refugiarnos. Por suerte duró sólo unos minutos. Seguimos pedaleo. A la tardecita todavía estábamos por mitad de camino. Yo me había apunado y me sentía muy mal. Decidimos hacer dedo y en caso de no conseguir a nadie pasar la noche ahí en un pequeño parador. Hicimos dedo y por suerte nos llevaron hasta El Mollar, un poquito antes de Tafi.

El Mollar – Tucumán – Argentina

Al ratito de llegar nos enteramos que el día anterior había habido un huracán bastante fuerte y todavía quedaban algunas secuelas.
El pueblo quedó sin luz, árboles caídos por todos lados, el viento seguía siendo muy fuerte. Buscamos un lugar para refugiarnos y nos dejaron quedarnos en un albergue. Al día siguiente el sol salió y el pueblo recuperó la calma. 

LA SORPRESA A LOS ABUELOS

Cuando decidimos volver por primera vez de visita a nuestras familias ya llevábamos 8 meses de viaje. Estábamos en Resistencia, Chaco. Nos tomamos un micro y nos volvimos directo a Buenos Aires.
Nico le avisó a su mamá y hermana pero quiso darle una sorpresa al resto de la familia.
Los abuelos fueron quienes más se sorprendieron. Acá publicamos un video con la sorpresa a los abuelos

Nuestra vida viajera tiene momentos muy diferentes unos de otros, muy difícil de compartir todos en un mismo artículo. Pese a la diferencia todos tienen en común: por algo tienen que suceder.

Si sos viajero seguramente tendrás muchos instantes vividos. Te invitamos a que nos dejes un comentario con alguno de esos momentos que quieras compartir con otros viajeros. Contanos ese recuerdo que siempre viene a la cabeza cuando relatas tus días de viaje!