Sentimiento de un viaje en bicicleta por la Prov. de Buenos Aires (2)

Nuestro viaje desde Berisso a Tres arroyos en bicicleta estuvo cargado de sentimientos, descubrimientos, aprendizajes, nuevos amigos y paisajes. En esta nota te contamos la última parte del recorrido de unos 500 km que tenían mucho para mostrarnos. Además, te invitamos a vivir desde las fotos el atardecer más lindo de la provincia de Buenos Aires.

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Nuestro viaje en bicicleta desde Berisso a Tres Arroyos te lo queremos contar de una manera diferente: no armamos una guía de viaje, ni datos útiles, no te dejamos recomendaciones ni nada de lo que comúnmente hacemos.
Hoy queremos contarlo desde nuestros sentimientos más íntimos. Ya leíste algunos de ellos en la nota anterior. En esta segunda etapa, nuevos episodios: el momento más bizarro del camino, el motor de nuestro viaje -conocer lindas personas en el camino-, miedos inevitables, el encuentro con un colega de aventuras y para cerrar el capítulo: un instante especial en mi lugar en el mundo.

Sentimiento bizarro del camino –dos policías detienen el pedaleo de dos cicloviajeros-.

Aunque usted no lo crea, nuestro plácido pedaleo de 20km/h fue interrumpido por dos policías que nos detuvieron en el camino. No estaban parados al costado de la ruta –como acostumbran- frenando autos para realizar un control. No, nos pasaron y se detuvieron exclusivamente a pararnos a nosotros.

Sospechosos detenidos en el camino. 

“Buen día”
“Hola”
“¿Me permiten sus identificaciones? Por favor”
“¿Los documentos?” –con tono de no entender muy bien qué estaba pasando-
“Huy, ni idea dónde los tengo… creo que acá… ¿vos tenés el tuyo?”
“¿Para qué los necesitan?” – instante mientras los entregábamos-
Averiguación de antecedentes, rutina.”

Cara de no entender nada mientras los dos policías se metieron en la camioneta con nuestros D.N.I. Seguro que pensaban que éramos traficantes –de algo-, teníamos toda la pinta!!!


-Luego de aprox. 5 min-. “muy bien, pueden seguir”
“¿Para qué es el control?” –mi tono de ¿qué onda?-
“Es un control que hacemos en toda la zona. Para cuidado de quien circula por acá. Tenemos la obligación de controlar a todas las personas que pasan por Ayacucho” –Con tono de totalmente chamuyo-.
“Ah… ¿y a los autos también los frenan?”
“Sí, sí, a todos”
“Ah.. bueno, hasta luego”
“Hasta luego” Arrancaron su camioneta y siguieron camino.

Continuamos pedaleo pensando cara de qué tipo de traficante nos habrán visto esos policías…

Sentimiento hacia lo más lindo de esta vida viajera.

No importa el paisaje, la provincia o país donde pedaleemos, seguimos convencidos que lo más lindo que nos trae este estilo de vida es conocer lindas personas en el camino. Siempre aparece alguien dispuesto a compartir con vos un bello momento. En Tandil conocimos una hermosa familia que nos abrió las puertas de su hogar sin ningún tipo de prejuicio, totalmente predispuestos a compartir unos días junto a nosotros y hacernos sentir tan cómodos que no daban ganas de irse.

 

Con Agus y Alicia
Linda familia! Gracias por tanto!!!

Sentimiento de: siempre habrá alguien que te dará una mano cuando -por algún motivo- no puedas pedalear más.

Pedaleamos, pedaleamos, ponemos todas nuestras fuerzas y seguimos pedaleando. La bici se va -casi sin poderla controlar- hacia el centro de la ruta. La banquina parece estar cada vez más lejos y mi miedo interior parece estar cada vez más cerca.

“Todo bien, amo viajar en bicicleta, pero no voy a poner en riesgo nuestras vidas por el afán de hacer todo en bici”
“No pasa nada, son sólo 15 kilómetros más. Después la ruta dobla y lo tenemos del otro lado”
“Bueno, pero me da miedo, no puedo controlar la bici, se me va sola…”

Avancé lo que pude andando, Nico me llevaba una buena distancia. Luego me bajé y continué caminando. Prefería ir más lento pero no ser atropellada por un auto en el medio de la ruta. Literalmente la bicicleta se me iba al medio de la ruta.

Llegamos a la curva, ahora sí podríamos avanzar. Mi iluso pensamiento se desvaneció en menos de 1km cuando el velocímetro no marcaba más de 4km/h. A ese ritmo íbamos a llegar con suerte a las 2am. El viento seguía empujando muy fuerte. La bici ya no se nos iba al medio de la ruta sino al medio de los yuyos. Frenamos, el viento nos volteaba –aún frenados-. Nos miramos y Nico me dijo: “o volvemos o hacemos dedo” (habíamos pedaleamos un poco más de 20km y nos faltaban 60km). A hacer dedo.

Poco tránsito, algunos autos, pocos camiones. No teníamos mucha esperanza de ser levantados. Nuestro mal humor era bastante importante. Y testaruda como soy, aunque Nico me diga “ese no, va re cargado”, levanté mi dedo igual y en menos de cinco minutos ya estábamos cómodamente sentados en el asiento de un camión.

El viento se sentía muy fuerte pero ya estábamos refugiados. Gracias a un amable camionero que con un sentimiento de padre se apiadó de nosotros –y nuestra lucha-, al medio día ya estábamos sentados disfrutando de un rico almuerzo. Nos recibió una linda familia -amiga de la mia- que nos estaba esperando en Juárez.

Reitero mi frase –muchísimas veces repetida- y me convenzo una vez más de que siempre el camino –y sus personas- te darán una mano cuando uno más lo necesite.  

Juarez, tan cerca y nunca supe que era la capital de algo tan lindo!

Sentimiento hacia una ruta peligrosa –Ruta Nacional N°3-.

Para ir desde La Plata a Tres Arroyos hay dos caminos posibles: hacerlo por la Ruta Nacional N° 3 –donde circulan la mayoría de los camiones- o tomar el camino de Tandil –por la Ruta 29 y la 73-. Ésta última opción es un poco más larga pero mucho menos transitada. Fue la elegida. Pero los últimos 100km sí o sí hay que agarrar la Ruta N. N°3. Es considerada peligrosa y es muy transitada. Siempre le tuve miedo y ahora no fue la excepción.

Sé que para pedalear en ruta no hay que tener miedo sino respeto y precaución, pero este sentimiento no lo pude evitar. Traté de relajarme y pensar que todas las rutas son iguales y que no iba a pasar nada, pero esos 100 km no fueron tan agradables. Lo que más miedo me dio no fueron los camiones, sino la cantidad de autos que se tiró a pasarlos sin mirar –o respetar- que nosotros veníamos del otro lado.

Para quienes pedaleen por esta ruta, a tener cuidado ya que es muuuy transitada! Y parece que los autos van jugando carrera!

Si te interesa pedalear o recorrer en auto parte de la Ruta Nacional N° 3 en Argentina, te recomiendo que leas la súper guía que escribió Germán, del blog «Encontré mi lugar». Te va a servir para organizar todos los detalles de tu viaje por la Ruta 3.

Sentimiento compartido con un cicloturista.

El viento seguía soplando fuerte, pero bastante más leve que el día anterior. Al menos esta vez sí podíamos avanzar, lento pero podíamos. Nos esperaban 100 km por delante con viento en contra pero las ganas de ver a mi familia, dormir en mi camita y la posibilidad de disfrutar de la playa eran más fuertes.

“Mirá, ahí viene uno en bici, dice Nico.
“¿Con alforjas?”
“Sí, parece cicloturista
“Frenemos”

La ruta y los autos nos separaban pero ya había comenzado nuestra conversación. En seguida -por su tonada- me di cuenta que era brasilero. 
Nuestro colega se llama Gerson. Es brasilero y se vino unos meses a Argentina a viajar en bicicleta por distintos paisajes, empezando por el Sur.
¿Por qué iba en sentido contrario a nosotros? Porque a pesar que su idea era llegar ese mismo día a Tres Arroyos, el viento no lo dejaba en paz.
El día anterior había sufrido el mismo viento en contra que nosotros (también se vio obligado a hacer dedo), vivió una situación en la que le habían querido robar y no había podido dormir mucho. Su energía no era la mejor como para soportar 100km de viento en contra.
Lo invitamos a sumarse a la caravana –Nico, yo y él-, así lo cubríamos un poco y el pedaleo sería más fluido. Además le prometimos ducha con agua caliente, comida y cama. Y un plus de un bello atardecer en el mar si el día (siguiente) nos acompañaba.
Lo tentamos y en seguida se sumó a nuestro andar.

Y Gerson tomó la posta

Mientras el viento nos lo permitió tuvimos una conversación muy agradable en portugués. Después de un rato se convirtió en “Eh?? Ehh???”; no nos estábamos pudiendo comunicar, no por no entendernos sino por no escucharnos. Fue un camino en el que puteamos bastante, queríamos que el viento nos diera una tregua. Aprendimos nuevas palabras en ambos idiomas. Nos quedamos sin comida e improvisamos a la brasilera –maní crudo + soga texturizada + pan- (a falta de frutas, era lo que había).

Cuando llegamos a Chaves –a 40km de Tres Arroyos-, pensé “ah, ya estamos”. Cuando uno viaja en auto desde La Plata y pasa por este pueblo siempre piensa, ya estamos… En auto en media hora llegás.. en bici y con viento en contra se hacen varias horas más.

Nos fuimos –mejor dicho, se fueron- turnando la posta para aguantar la delantera. Cuando yo iba adelante el velocímetro no marcaba más que diez, cuando lo hacía alguno de los chicos, sumábamos a 15. Íbamos contra reloj así que se turnaron entre ellos. Y cuando el sol casi se nos estaba escondiendo, llegamos a Tres Arroyos. Los tres muy felices porque sabíamos lo que nos esperaba.

Llegamosssss!!!

Llegamos!!!

Sentimiento hacia mi lugar en el mundo.

Creo que una persona no tiene un solo lugar en el mundo, sino muchos… o mejor dicho creo que tiene situaciones en el mundo. Es decir, situaciones –físicas, espaciales o emocionales- que a uno lo hacen vibrar y sentirse pleno. Al menos a mi me pasa eso.

Claromecó –todo así en general- me encanta. Pero hay una situación o momento en el que siento que es mi lugar en el mundo.

Claromecó

Al día siguiente de llegar a Tres Arroyos nos fuimos a Claromecó. Viajamos en auto porque sabíamos que íbamos a tener sólo ese día lindo y no queríamos “perderlo” en la ruta. Y el universo conspiró para generar ese estado en el que siento que es mi lugar en el mundo, y para mostrarle a Gerson lo más lindo de este pueblito.

El viento detenido en el tiempo casi como en una fotografía. Temperatura ideal para estar en traje de baño. El sonido de las olas acompaña la escena. La espuma baña mis pies. El sol comienza a descender lentamente pintando el cielo con un rojizo anaranjado. Se esconde en el profundo del mar. Me siento plena. Es acá donde quiero estar.       

Mi momento en el mundo

Esperamos que hayan podido compartir un poquito de nuestro sentimientos de nuestra vida viajera! Si te perdiste la primer parte podés leerla acá.

¿Has viajado desde Berisso o La Plata hasta Tres Arroyos? ¿Lo has hecho en bicicleta, auto, colectivo? ¿Qué es lo que más te gusta del camino? ¿Alguna recomendación? Te invitamos a que nos dejes tu experiencia en los comentarios para compartir con otros viajeros.  

 

Autor: deviajealmundo

Lechu Villalba y Nico González, una pareja argentina que amamos viajar. 🌎Durante tres años recorrimos parte de sudamérica en bicicleta. Hoy elegimos nuevas formas de viajar. 👉 En deviajealmundo te damos todas las herramientas para que puedas organizar tu viaje dependiendo tus gustos, preferencias y presupuesto. ✨Todos los consejos que leas en este blog son los mismo que recomendaríamos a un amigo o familiar cercano. ¿Estás listo/a para tu próximo viaje? Dejanos tu comentario para más consultas. Lee todas las entradas de deviajealmundo

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