Comienza nuestro segundo día desde Bahía Blanca a Viedma en bicicleta. Del día anterior aprendimos algunas cosas pero aún nos quedaban algunas otras por aprender. En esta nota te lo contamos y te invitamos a viajar un ratito con nosotros.

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EL SOL SE SIENTE INTENSO

El segundo día no comenzó muy temprano. El cansancio del día anterior se hizo notar y no pudimos amanecer hasta eso de las 9am. Desayunar, ordenar las alforjas, desarmar la carpa, ir al baño, cargar las botellas, despedirnos. En fin, se nos hicieron las 11 am y recién estábamos asomando a la ruta! Nos acompañaba un sol radiante, calor intenso y seguíamos con viento a favor bastante fuerte.. día perfecto para pedalear!!!

Mi vestimenta parecía de invierno. El sol me había demostrado, una vez más, que el protector solar no alcanza para mi piel. Remera manga larga blanca, calza cortas de ciclista y enganchada la parte de abajo de unos pantalones desmontables, gorra y casco. Nico seguía con remera y calza manga corta, su piel está mucho más curtida!.
Hicimos unos kilómetros y a pesar de que yo no sufro mucho el calor, lo estaba padeciendo de una manera importante! “Por favor paremos unas horas porque no aguanto el sol”. “No queda otra, hay que levantarnos bien temprano, pedalear hasta el mediodía, parar y retomar después de las 17hs” Una de las primeras enseñanzas que me dio la ruta. 

¡UNA SOMBRA POR FAVOR!

La sombra se hacía desear: pedaleábamos, pedaleábamos, pedaleábamos, pero nada aparecía. Decidimos avanzar hasta el próximo pueblo para cubrirnos del sol hasta que se aguantara un poco más.
Llegamos a Mayor Buratovich. Los dos kilómetros de la entrada se me hicieron eternos, parecía que era la primera vez que pedaleaba. Nico tirándome aliento: dale que ya estamos!!!
Preguntamos a una señora si conocía alguna plaza o lugar donde pudiéramos descansar a la sombra. Seguimos unas cuadras y nos encontramos con un parque con bastantes árboles, ideal quedarnos una horitas. Se hicieron las 16, las 17 y el sol seguía fuertísimo!!!
“Y bueno, hacemos un rato dedo, si nos levantan joya y sino seguimos hasta Laguna La Salada y listo..” (nos quedaban apróx. 30km). Hicimos un rato dedo pero nada, un camionero que vendía papas dijo que quizá podía llevarnos pero al final tampoco fue posible. Así que, antes que se haga de noche decidimos retomar el pedaleo. 

¿DÓNDE DORMIMOS HOY?

Eran las 20hs y llegamos a la ruta donde comienza un camino de tierra de 4km hasta la laguna. Se veían unas nubes negras bien cargadas. “4km por tierra, no sabemos si llegamos antes de que se largue.. ¿y si vamos hasta Pedro Luro?” No sabíamos exactamente a cuántos kilómetros estaba. En 30 min se hacía de noche.
“Ya fue, no nos queda otra, vayamos a La Salada. Esperemos que haya algo, ya veo que no hay nada para comer..” “¿Y si nos vamos a Pedro Luro?” Estábamos muy indecisos.. “No, no nos da el tiempo.. ya fue, algo tiene que haber en La Salada”

Seguimos pedaleo por el camino de tierra. El cielo estaba cada vez más negro, nuestro cuerpo lleno de tierra y los serruchos del camino no parecían querer darnos tregua. El panorama no era el mejor pero era la única opción posible para ese momento.
Paramos un auto que pasó y le preguntamos: “¿Hay algo en La Salada?” A lo que respondió: “¿Algo como qué?.. “No sé, un lugar dónde poner la carpa, algo para comprar para comer..” “Ah, sí, sí.. si tienen carpa sí”.
Los 4km se hicieron eternos, mi cabeza parecía estallar con tanto serrucho. Y a lo lejos vemos una entrada.. ya estamos cerca!!!! Entramos al lugar y nuestra cara se transformó: parecía un pequeño pueblito privado y muy pintoresco. En ese momento era el paraíso!!!

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Llegamos a La Salada!!! 😉

LAGUNA LA SALADA

Lo primero que nos encontramos al entrar a este pequeño pueblo fue a la policía. Preguntamos para acampar y nos dijeron que había dos lugares: el camping municipal o acampar libremente un poco alejado del centro.. Optamos por el primer lugar ya que se venía una tormenta importante y ahí estábamos más reparados.
Ya estaba de noche, teníamos mucho hambre, mientras Nico armó la carpa yo fui a comprar para cocinar y cociné.. Cuando estábamos listos para irnos a bañar la tormenta se hizo presente: parecía que se volaba todo! Unos 15 o 20 minutos de viento intenso, remolinos de tierra se veían por la ventanita de la carpa, unas pocas gotas de lluvia mojaron el lugar. Al rato volvió la calma, todo continuó como si nada hubiese pasado. 

Al día siguiente: un sol radiante! Era domingo, la laguna repleta de personas que habían ido a pasar el día y aquellas que estaban de vacaciones. Ya casi no quedaban sombras alrededor, así que decidimos quedarnos en el camping donde también se veía la laguna y teníamos algo de sombra. Ordenamos, descansamos, fue un día muy tranqui.
Llegó la noche y a pesar de que habíamos estado todo el día en la sombra, mi piel una vez más llamó mi atención. Estaba toda colorada, me ardía todo el cuerpo. Continuar pedaleo así no era lo que más me atraía. Nos quedaban varios días para el viernes (día en que teníamos los pasajes para el tren de Viedma a Bariloche) y sólo 150km por pedalear. El viento ya había cambiado a sur (en contra), pero nos arriesgamos y decidimos quedarnos un día más en La Salada.

LAS CASUALIDADES NO EXISTEN

Nos dimos cuenta que no había sido casualidad el no haber tenido suerte con el dedo y tener que hacer Bahía Blanca a Viedma en bicicleta. Por algo nadie nos levantó. Sino, nunca habríamos conocido Tte. Origone y su hospitalidad, ni la belleza de la Laguna La Salada.
Era lunes, el pueblo quedó tranquilo, muy pocas personas seguían de vacaciones. La naturaleza del lugar, su belleza, su paisaje, su buena energía, era casi exclusiva para nosotros. 
«Y pensar que no sabíamos si venir o no.. menos mal que una vez más no nos levantó nadie!!!»

Si te gusta la naturaleza y la tranquilidad te recomendamos conocer la Laguna La Salada. Hay hospedaje (cabañas, bungalows, camping), almacenes y restaurantes. Se puede alquilar Kayak, pescar, caminar o pedalear alrededor de la laguna. Está todo muy cuidado. 

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Atardecer en Laguna La Salada

Disfrutamos de la tranquilidad del lugar y a dormir tempranito ya que al otro día deberíamos » levantarnos a las 5am, para salir a las 6am y pedalear hasta el mediodía” A las 23hs ya estábamos en la cama.

¿Querés saber cómo continuó nuestro viaje? Te lo contamos en la próxima nota: Bahía Blanca a Viedma en bicicleta – parte 3.
Si querés dejarnos algún comentario no dudes en escribirnos abajo!.